La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
ALOCUCIÓN

El cardenal Rouco recuerda que el Apóstol Santiago “sostuvo y alentó a los españoles en la respuesta de la fe a lo largo de su bimilenaria historia, dramática, esperanzadora y vigorosa”

En su intervención en el informativo diocesano de la Cadena COPE, el pasado domingo, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, hizo alusión a Santiago Apóstol, cuya festividad litúrgica se celebraba al día siguiente, señalando que “en la solemnidad de Santiago Apóstol, la Iglesia en España hace siempre memoria de sus raíces y pasado cristiano, pidiendo a ‘Dios todopoderoso y eterno’ −como reza la oración-colecta de la Liturgia en la edición española del Misal Romano− que sea fortalecida y que, ‘por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempo’”. Cardenal Antonio Mª Rouco Varela

Recordó que “la forma real como ejerció Santiago su papel del Apóstol que trajo el Evangelio a la vieja ‘Hispania’ romana y del Patrono que sostuvo y alentó a los españoles en la respuesta de la fe a lo largo de su bimilenaria historia, dramática, esperanzadora y vigorosa, a la vez, dio el resultado social, cultural y religioso durante largos siglos −la mayoría de su pasado− de un pueblo y de una nación, profunda y poco menos que unánimemente cristiana y católica”.

Por ello, “para la Iglesia en España se presenta como un deber pastoral primordial, siempre que celebra la Festividad de Santiago Apóstol, hacer examen de conciencia sobre cómo está su respuesta obediente y entregada a la llamada del Señor a evangelizar, a santificar y a propagar aquella buena noticia de la salvación, recibida en los comienzos mismos de la predicación apostólica, en la situación concreta y actual de la vida de las personas, de las familias y de la sociedad española”.

“La pregunta hecha en el año 2011, a escasamente un mes de la llegada del Papa a Madrid para presidir la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, reviste una peculiar urgencia. ¿Cómo se encuentra el estado de la fe de nuestros jóvenes en los días últimos de su preparación? La peregrinación por todas las Diócesis de España de la Cruz y del Icono de la Virgen, confiados ambos por Juan Pablo II a los jóvenes de la Iglesia en el año 1985, él de la primera de las Jornadas Mundiales de la Juventud, nos permite arriesgar un juicio positivo y alentador: la fe en Jesucristo, Redentor del hombre, está viva y operante en nuestros jóvenes, dispuestos, incluso, a ser sus testigos ¡valientes y decididos! Y no son pocos. Es verdad que entre ellos hay muchos que han olvidado a Cristo; otros, en cuyas vidas, no juega ningún papel, o no lo han conocido; incuso no faltan quienes lo combaten. La celebración de esta nueva Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, vuelve a ser para nosotros una nueva y extraordinaria gracia del Señor, 22 años después de su celebración en Santiago de Compostela −¡en el Monte del Gozo!− de imborrable recuerdo y abundante en frutos de conversión y de vocaciones para el sacerdocio, la vida consagrada, para el matrimonio y la familia cristiana. Vamos pues a aprovecharla para un nuevo renacimiento de una fe fiel y firme y de una esperanza preparada para beber ‘el cáliz’ que Cristo bebió, siguiendo el ejemplo del Apóstol Santiago, es decir, sin miedo a los enemigos de la Cruz de Cristo. ¡Sin “someterse” a ellos, siguiendo el ejemplo de San Pablo! Y, sobre todo, hagamos de la JMJ 2011 en Madrid la hora de la caridad ardiente que en el testimonio del amor de Cristo no conoce fronteras, ni interiores, ni exteriores, que se da a todos, especialmente, a los más necesitados en el alma y en el cuerpo, en pura correspondencia al amor de su Sagrado Corazón”.

Invitó a centrar “nuestra plegaria” en “la actual generación de los jóvenes de España, confiando nuestra súplica al amor maternal de Santa María, la Virgen y Madre de España, ¡su Madre del Cielo!, y a la intercesión poderosa del Hijo del Zebedeo, Santiago, ¡que los jóvenes de España ‘se mantengan fieles a Cristo hasta el final de los tiempos’ y que la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en la tercera semana del próximo agosto les sirva para un nuevo y más hondo encuentro con el Señor Jesucristo que los quiere y busca sin pedirles nada a cambio, salvo el sí de su corazón! ¡Que los días de gracia y gozo cristiano de la JMJ de Madrid, siempre prodigiosos, hagan más profunda verdad en sus vidas el lema de la misma: ‘Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe’!¨.

Concluyó con las últimas palabras del Beato Juan Pablo II en el Ángelus, al finalizar la Eucaristía de la IV Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela. “¡Qué bien nos servirían para inspirar hoy nuestra oración por la JMJ 2011 de Madrid!”: “Que la Virgen sea ahora y siempre nuestra estrella y protección. Amadla como Madre que es. ¡Madre de Cristo y Madre nuestra! Y que el Señor Santiago haga de vosotros y de vosotras testigos fieles y decididos; testigos de perdón, de paz y de misericordia; testigos que prefieren construir sobre el cimiento sólido del amor y de la bondad; testigos que aguardan con paciente y, a veces, doliente confianza la venida del Señor”. “¡Mira la estrella, invoca a María!”.