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Montenegro, de mayoría ortodoxa, firma acuerdo con la Santa Sede

José Luis Santos. Universidades Complutense y San Pablo CEU, Madrid


Montenegro
—integrante antes de la República Socialista de Yugoslavia e independiente desde 1992— acaba de firmar un Acuerdo de Base con la Santa Sede (24 de junio de 2011) para la colaboración mutua, y establecimiento del cuadro jurídico de las relaciones de la Iglesia con el Estado.

1.- Como sucede en otros países, el modesto número de habitantes de Montenegro (unos 630.500) presenta amplia complejidad étnica y religiosa que amplía la responsabilidad y problemas para el Gobierno.

Étnicamente esta compuesto por montenegrinos, serbios, bosnios, eslavos musulmanes, albaneses y croatas. Religiosamente, por distintas comunidades religiosas: ortodoxa de fuerte implantación (74 % de la población) y la islámica de amplia extensión (17,74% de fieles islámicos) junto a la minoría religiosa de la Iglesia católica —unos 22.000 católicos, (3,54% ), especialmente de las zonas costeras—. De ahí el enorme interés del acuerdo del Estado con la Santa Sede, que pone de relieve la atención del Gobierno por el factor religioso en línea con las normas constitucionales de igualdad y libertad religiosa.

En efecto, la reciente Constitución de Montenegro (2007) establece un Estado independiente y soberano, con forma republicana de gobierno: un Estado civil, democrático, ecológico, de justicia social; basado en el imperio de la ley. Apoya los derechos y libertades fundamentales de los países occidentales y, entre ellos los que amparan el factor religioso: separación de Iglesia y Estado, igualdad y libertad religiosa, como se observa en su articulado.
Así lo preceptúa el art. 14: “Las comunidades religiosas estarán separadas del Estado. Las comunidades religiosas gozarán de igualdad y libertad en el ejercicio de los ritos religiosos y actividades religiosas”. Y el art. 46, bajo el título “Libertad de pensamiento, conciencia y religión”, establece amplia garantía para profesar la religión, individual y colectivamente, pública y privadamente, posible cambio de religión, no obligación de declararla y los límites habituales de protección de la vida, salud, orden público y derechos constitucionales. La objeción de conciencia, finalmente, en cuanto a uso de las armas en servicio militar u otras obligaciones que lo incluyan, es amparada de forma explícita en el art. 48.

2.- El gobierno respalda la minoría católica

– Ante esta complejidad social y religiosa del país aparece más llamativa la atención positiva del Gobierno hacia la minoría católica y la relación de Montenegro con la Santa Sede. Son señalados, en efecto, algunos pasos interesantes de esta relación. Así lo manifestaba el Secretario vaticano, cardenal Bertone, en su discurso al presidente del Gobierno de Montenegro, con motivo de la firma del Acuerdo, considerando el Acuerdo como “otra etapa de relevancia histórica en las relaciones entre la Santa Sede y Montenegro”.
– Cinco años después del reconocimiento, por parte de la Santa Sede, de la “vuelta de Montenegro a la Comunidad Internacional” (19 de junio de 2006) y del establecimiento de relaciones diplomáticas formales con el Vaticano (el 16 de diciembre del mismo año 2006), es cuando se firma el actual Acuerdo (2011) “con el que se confirman principios y se definen posiciones sobre cuestiones de interés común”.
El Acuerdo, además, “se une idealmente a la Convención entre León XIII y Nicolás I, Príncipe de Montenegro, del 18 de agosto de 1886, que tuvo gran importancia no sólo para el país, sino para toda la región”, y sobre el cual, en los meses pasados, la Santa Sede constató con agrado el gran consenso político.

3.- El cuadro jurídico del acuerdo, un bien para todas las instancias religiosas.

– “No es superfluo subrayar—decía el secretario de Estado vaticano— que, con el Acuerdo, la Iglesia católica no busca privilegios, y mucho menos a costa de las demás confesiones”, sino que busca “simplemente definir el cuadro jurídico de la actividad de la Iglesia católica y de sus relaciones con la Autoridad civil, en el marco del bien común para todo el país”.

– Las cuestiones objeto del Acuerdo se refieren —según el comunicado oficial— a temas establecidos antes para las confesiones religiosas mayoritarias del país: reconocimiento de la personalidad jurídica pública de la Iglesia y de sus principales instituciones en el ámbito civil; independencia de la Iglesia católica en el culto y en el apostolado y aportación específica en varios ámbitos de la vida y regulación de las materias de competencia específica y libertad de culto y de acción en los campos cultural, educativo, pastoral y caritativo. Incluye además la gestión de los seminarios, como también la asistencia espiritual en el ámbito de las Fuerzas Armadas, y en las prisiones y hospitales.

En conclusión, el Acuerdo —para el Secretario vaticano— es “un bien para todas las instancias religiosas”, representa un avance positivo en la consolidación del Estado de derecho y de los principios democráticos sobre los que Montenegro quiere fundar su propio futuro y ayudará también al país a nivel internacional, confirmando que Montenegro mira con respeto a las comunidades religiosas y da la justa relevancia a los principios del derecho, reconocidos a nivel internacional, y en particular al principio de la libertad religiosa”.