Una fe fuerte y saludable se alimenta constantemente de la Palabra de Dios (Francisco)

La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud

La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud y el Icono de la Virgen han llegado a Madrid después de peregrinar durante meses por las diócesis de España. La cuenta atrás ha comenzado y cuando falta tan solo un mes para que Benedicto XVI presida los actos centrales del acontecimiento, se están ultimando los detalles para que la gran fiesta de la fe luzca en todo su esplendor.

En torno a la Jornada habrá un buen número de actividades culturales que generarán beneficios importantes para la sociedad española en su conjunto. Pero el punto central, el principal foco de atención, está precisamente en la Cruz y en el icono de María que hoy son venerados en la Catedral de la Almudena como lo han sido en otros lugares durante los últimos 25 años, desde que en 1986 el beato Juan Pablo II tuviera la gran intuición de poner en marcha las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Los jóvenes peregrinarán hasta España para tener un encuentro personal con Cristo. Madrid, como ha afirmado el Cardenal Rouco, será el espacio  para la conversión de muchos jóvenes en los que, con frecuencia, se percibe una necesidad profunda de vida interior. Algunos de ellos descubrirán por vez primera que Cristo no les quita nada de lo noble y bello de la vida sino que, por el contrario, hace posible vivirla en plenitud. Y, más allá de las grandes cifras, ese será  sin duda el mayor fruto de la Jornada Mundial de la Juventud que ya está a la vuelta de la esquina.