La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EN EL BARRIO DE CHAMBERÍ

El Cardenal Rouco pide a la Virgen del Carmen que «ayude a los jóvenes de Madrid, de España y del mundo a dar un gran testimonio de fe en Jesucristo”

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió el pasado sábado, 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen una solemne celebración de la Eucaristía en la Parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel (Glorieta Pintor Sorolla, 2).

En su homilía, señaló que “todos los años la Celebración de la Virgen del Carmen tiene unos ciclos distintos, la Palabra de Dios nunca ha sido predicada bastante, en general, y la atención a la Virgen y la Vida Litúrgica de la Iglesia no tiene nada que ver con la vida y las circunstancias de las personas, de cada uno de nosotros, todos los aspectos de la vida, en general, desde la salud, los aspectos físicos, psíquicos, con problemas sociales, problemas personales, la falta de trabajo agobia a muchos de nuestros conciudadanos y muchos ciudadanos de España y del mundo, y el problema siempre tan permanente y tan cerca del corazón del hombre que es la de tentación de no ser bueno, sino todo lo contrario y que llamamos el pecado”.

 Subrayó que el sábado en Madrid salieron 6 procesiones del Carmen: “Chamberí, Vallecas, Aravaca, Villaverde, Carabanchel, y ahora, desde el año pasado, en el Carmen en la Puerta del Sol”. Pero, afirmó, “la traición manda y la tradición le manda al Obispo no dejar y no abandonar Chamberí”.

 Para el Cardenal, el pueblo cristiano ha dicho siempre: “Virgen del Carmen, ayúdanos”. “Lo han dicho los marineros de nuestras costas, del cantábrico, del atlántico, del mediterráneo… Lo han dicho los madrileños, lo han dicho los españoles de cualquier rincón de España: Virgen del Carmen, ayúdanos”. Y también han dicho: “Ayúdanos a subir al Monte que es Cristo”. En este sentido, se preguntó: “¿Es un Monte, Cristo? ¿Si uno quiere llegar a Cristo es como subir a un monte? Bueno la tradición del Carmen es como si lo insinuase que sí, porque nos recuerda inmediatamente al Monte Carmelo, nos recuerda cuando nace esa devoción a la Virgen, cultivada por un grupo de anacoretas”.

 Explicando la historia recordó que “era el siglo en que la Tierra Santa estaba dominada y gobernada por los cruzados y que se dedicaban a la oración y a la contemplación, muy cerca de los lugares santos donde Dios se había hecho hombre, donde Dios estaba y habitaba entre los hombres, lo había hecho de una forma muy sencilla pero por otro lado muy clamorosa, muy llamativa”.

Según señaló, “no es extraño que esa devoción a la Virgen del Carmen va creciendo y se va extendiendo por toda la Iglesia, llega al pueblo de Dios, al pueblo más sencillo y a las personas que configuran la Iglesia, que es una Iglesia del Pueblo de Dios. Es una Iglesia del hombre, de la persona, de los niños, los mayores, de los enfermos, de los pobres, de todos, pues que se le pidiese a ella ‘ayúdanos’”. Y es que, afirmó: “La ayuda que nosotros le pedimos, y que seguramente hoy le pide muchos de ustedes, muchos de nosotros, es una ayuda muy concreta y que tiene que ver con los problemas que nos afligen a cada uno de nosotros. Incluso podemos dar un paso adelante y podemos decir, pedimos por la ayuda de nuestros familiares, de nuestros vecinos, de nuestra ciudad, de España, del mundo”. “Le pedimos por la JMJ, la ciudad se nos va a transformar, se nos va a convertir en una especie de gran hogar, de gran casa de la Iglesia Universal, de sus jóvenes venidos de 200 países de todo el mundo, de todos los colores, de todas las razas, de todas las pintas y de todas las fisonomías, y también de todas las psicologías y de todas las expresiones de arte, de fe, de vida cristiana, que uno se pueda imaginar”.

Pero, “¿se puede seguir el camino de la vida dando espaldas a Dios, a su ley, a su Gracia, o a su Cristo?”, se preguntó. “El que cumple la ley de Dios vive en la alegría, y el que no la cumple vive en la tristeza. Y eso nos pasa a cada uno de nosotros, le pasa a cualquier persona, que diga que no crea, que diga que no quiera saber nada, o blasfeme o insulte, etc., da igual, en lo mas hondo de sí mismo, tendrá la pregunta clavada en el corazón. Y eso pasa también en las sociedades y en los pueblos, cuando se da la espalda a la ley de Dios quién dice que el derecho funcione, que la ley sea justa, que el orden y que la convivencia sean fructíferos, sean respetuoso, sean solidarios, que estamos dispuestos los unos y los otros a sacrificarnos mutuamente por los demás, comenzando por el matrimonio, siguiendo por la familia, siguiendo por el barrio, ¿se puede salir de la crisis sin que nos sacrifiquemos? Por eso pedirle a la Virgen del Carmen que nos ayude a subir al monte que es Cristo es pedirle que en Él y con Él se van a cumplir todas las demás respuestas positivas a todas las demás necesidades”.

 Concluyó pidiendo a la Virgen del Carmen que nos ayude “a conocer a tu Hijo, a comprenderlo y a seguirlo” y, también, “a los jóvenes de Madrid, de España, del mundo, a que lo vivan así en la tercera semana de agosto próximo, cuando el Papa los convoque y los llame a dar un gran testimonio de fe en Jesucristo y para decir al mundo que la civilización que nace de la fe, de la esperanza y del amor a Cristo es la verdadera, y que ellos quieren ser protagonistas de esa nueva hora de la historia y del mundo”. “Que ella nos consuele mucho, nos fortalezca en la esperanza, nos anime a no tener miedo al camino de la vida, a verlo como un camino de Gloria, de salvación y de felicidad eterna”.