La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Nada es por casualidad

Jesús Salamanca Alonso.

Antonio Camacho  carece de perfil político y pongo en duda su perfil técnico, a pesar del mucho tiempo que lleva portando las maletas y sospechas de don Alfredo.

Todo estaba previsto para la remodelación del Gobierno. La última, antes de que se disuelvan las Cortes, al menos eso es lo que esperamos y anhelamos los españoles, porque de lo contrario no solo nos echarán a patadas de la zona euro sino que acabaremos convertidos en los ‘perroflautas’ de la política europea junto a Grecia, Irlanda y Portugal. ¡Qué casualidad, los únicos países donde el Gobierno está en manos socialistas! Es evidente que las cosas no suceden por casualidad, como se demuestra en mi libro de cabecera, cuyo autor es mi amigo Ignacio F. Candela:»La afilada navaja de Ockham II».

Tal vez la única sorpresa, si así puede llamarse, fue conceder la portavocía del Gobierno a ‘Pepiño’  Blanco, don José. Tengo mis dudas sobre si eso tiene categoría de sorpresa o de sospecha. Ello no supone tener que renunciar a la titularidad de ministro de Fomento. Todo sea dicho:  a ‘Pepiño’, don José, le hubiera gustado dejar la responsabilidad de Fomento porque no tiene margen de maniobra en lo que a obras se refiere y , mucho menos, en cuanto a relaciones personales e institucionales con órganos y organismos. En estos meses, donde iba creaba discordia, malentendidos o enemistades. Y eso en política se paga.

No hay más que preguntar por ‘Pepiño’ al ínclito alcalde de Valladolid, León de la Riva, o al risueño y recién estrenado alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, quien se ha hartado de recibir rechazos, mentiras, esperas, desplantes  y desprecios por parte de Fomento y de su titular; incluso del propio Revilla, ex presidente de la comunidad cántabra. A nadie le cabe duda que ‘Pepiño’ Blanco, don José, es la imagen de la discordia y el polo opuesto de lo que precisa el país en este momento. Pero, incluso, voy más allá: si el titular de Fomento no se ha ganado también el odio de la ciudadanía y de los contribuyentes es porque odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón en nuestro mejor tesoro.

En Interior, la quiniela era sencilla. Bien es verdad que el elegido carece de perfil político y hay que poner en duda su perfil técnico, a pesar del mucho tiempo que lleva portando las maletas y sospechas de Alfredo. Para muchos sigue teniendo un presumible y presunto perfil mafioso. Es el guardián del «Faisán», el escudero de Alfredo y el observador mudo. Antonio Camacho ni puede durar mucho tiempo al frente de Interior ni debe hacerlo porque está fuera de onda y de perfil. No nos vamos a olvidar de su papel en Interior, porque como decía Aristóteles «olvido es señal de menosprecio y, por tanto, causa de enojo».

Las vicepresidencias quedan reducidas a dos al desaparecer la vicepresidencia primera. Elenita Salgado queda como portera de la ‘finca’ zapateril, con bastón de mando en el Consejo de ministros. Lo previsible es que se anticipen los comicios no tardando. Y la situación económica por la que estamos atravesando nos dará la razón. La España socialista apenas tiene ya un  mal guantazo. El Gobierno no ha hecho los deberes y así nos vemos: desprestigiados, hundidos, rendidos ante Europa y despreciados nuestros vecinos. Tanta mentira y negación no podía llevar a otro sitio. ¡Maldito socialismo!