La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El presidente de CONCAPA pide la retirada de la Ley de Igualdad en el Congreso

El presidente de CONCAPA, Luis Carbonel,intervino ayer en la reunión de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados solicitando la retirada del Proyecto de Ley de Igualdad por dos razones fundamentales: Es ilegal (su tramitación es incorrecta) y no promueve más libertad sino mayores recortes sociales.

El Proyecto no puede ampararse ni en normativas nacionales (va contra la
Constitución y contra la Ley Orgánica de la Educación) ni en las directivas
europeas (conculca el principio de primacía del derecho comunitario al
ignorar la Directiva 2004/113).

Además, supone un grave despilfarro de recursos públicos, un solapamiento
con competencias del Instituto de la Mujer, el Defensor del Pueblo y las
Comunidades Autónomas, a las que arrebata funciones.

Es evidente también el desprecio hacia la comunidad educativa cuando ni
siquiera se ha requerido el preceptivo informe del Consejo Escolar del
Estado, como ya hicieron en su día la Ley de Economía Sostenible o la Ley
contra la Violencia de Género.

Se trata de una Ley que no soluciona la desigualdad entre centros públicos y
concertados, que reduce la libertad de enseñanza y la pluralidad de centros,
sin mejorar la calidad de la educación y que ataca gravemente la libertad de
elección de los padres.

El presidente de CONCAPA señaló también los informes emitidos por organismos como el Consejo General del Poder Judicial, el Consejo Económico y Social, o el Consejo Fiscal, en contra de la Ley.

Finalmente, apuntó las diversas sentencias españolas y las normativas
europeas que señalan que la educación diferenciada no es discriminatoria y,
de hecho, es un modelo que actualmente se sigue en países como Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos, incluso con un gran número de escuelas diferenciadas en la red pública.

Destacó, por último, la gran desigualdad y evidente discriminación que
supone que las familias más humildes no puedan acceder a este tipo de
enseñanza si los padres así lo desean, como indica la Carta de los Derechos
Fundamentales de la Unión Europea, reconociendo el derecho de los padres a elegir una educación conforme a nuestros convicciones morales, religiosas, filosóficas y pedagógicas.

En definitiva, es una ley que no nos hace más iguales sino menos libres.