El gran peligro en el mundo actual es el triste individualismo que nace del corazón avaro (Francisco)
Pelillos a la mar

El 15-M y Rubalcaba: una obra maestra … de la manipulación

Lo diré sin rodeos: el discurso de Rubalcaba ha sido una obra maestra… de la manipulación. Rubalcaba sabe que no engaña a nadie… salvo a los incondicionales del socialismo que son otros maestros en dejarse engañar. Todo queda en casa, pues. Pero hay que explicar eso de la manipulación.

Cuando surgió el “movimiento” del 15-M, alguien con buenos contactos me aseguró que detrás estaba nada menos que el CNI, el Centro del espionaje nacional… que dirige Pérez Rubalcaba. No le presté mucha credibilidad, pero me dijo que estuviese atento a los acontecimientos. Y empecé a ver síntomas de verosimilitud cuando el propio Zapatero, el agónico presidente en funciones, empezó a hacerle un guiño a los indignados apenas pasó la marea azul del 22-M y cuando ya Rubalcaba consolidaba su candidatura única a la sucesión, sin primarias. ¿Y qué hacía Rubalcaba como ministro del Interior? Simplemente, dejar a los “indignados” que ocuparan durante semanas las calles y plazas en contra de lo dispuesto por la ley, jornada de reflexión incluida; que pidieran hasta lo imposible y que los ciudadanos de buena fe,  realmente indignados por el paro y la incompetencia del Gobierno, también se unieran a los jóvenes, surgidos casi de la nada, de la noche a la mañana.

Todo un proceso clásico de manipulación, al estilo de lo que ya ocurrió el 11-M de 2004. ¿Se acuerdan? Después de los atentados, el mismo Rubalcaba que ahora sabe cómo generar empleo después de siete años de complicidad en el paro, aprovechó un momento de despiste del Gobierno de Aznar para derivar la indignación generalizada de la sociedad contra el Partido Popular. “España no se merece un Gobierno que mienta…” El mensaje era muy claro: no había sido ETA sino los terroristas islámicos los autores de las matanzas de Atocha y cercanías.. como represalia por la “guerra de Irak”. También fue en la jornada de reflexión cuando las gentes convocadas por SMS asediaron los sedes del PP al grito de “Aznar culpable”. ¿Culpable de qué? Hombre, estaba claro: de haber provocado los atentados con el envío de tropas a Irak. Por cierto en una misión humanitaria, votada por la ONU similar a la de Afganistán, que fue manipulada por el PSOE y el resto de la izquierda como una participación en la estúpida guerra del odiado Bush…

Bueno, pues ahora se trataba de algo muy similar. Si todas las encuestas daban al PP la victoria en las elecciones del 22-M, había que hacer algo para que los resultados no se repitieran cuando Zapatero decidiera convocar las generales. ¿Qué hacer? Muy simple: montar un movimiento de “indignación” no contra el Gobierno, culpable del paro y del desastre económico, sino contra toda la clase política y, al mismo tiempo, gritar las consignas tan queridas por la izquierda radical: una reforma del sistema electoral que diese más presencia a los partidos minoritarios –especialmente Izquierda Unida-; acusar a los bancos de la crisis; reponer el impuesto sobre el patrimonio y todo lo que se les ocurriera.

El propósito, claro está, era recoger lo que ya estaba en el magín de Rubalcaba y dar la impresión de que “escuchaba” a la calle. ¿Han leído o escuchado al menos parte de su triunfal discurso del sábado, al ser proclamado oficialmente candidato? Ahí están las reclamaciones de los “indignados”, como si la “indignación”, perfectamente organizada, hubiese sido contra el Partido Popular al que previamente, durante semanas, con la ayuda de los tertulianos de nómina, se ha acusado de ser el culpable de la crisis.

Toda una obra de ingeniería electoral “made in Rubalcaba”, al maestro del GAL, de la reforma educativa que ha colocado a los españoles en el furgón de cola de Europa y en  la locomotora de de la demolición de todos los valores y, sobre todo, de la campaña que llevó a Zapatero al triunfo en marzo de 2004 en solo tres días de campaña electoral.

Maestro del engaño y la prestidigitación electoral, Rubalcaba vuelve por sus fueros, convencido de que será capaz de ilusionar a los mismos que han permitido la demolición de España bajo el liderazgo de Rodríguez Zapatero. Por cierto ¿saben ustedes donde van a parar los beneficios de la Banca que Rubalcaba quiere gravar ahora como panacea para general empleo? Para que lo sepan: la mayor parte, al Tesoro y el resto a los accionistas que son los pequeños ahorradores… que están padeciendo el derrumbe de las Bolsas.

Esperemos que Rubalcaba nos hable un día de la cantidad de puestos de trabajo que van a generar esos beneficios, una vez que dejen de atraer los ahorros de los inversores. Pero que no falte la demagogia: todo sea para engañar a los propios “indignados” que se han convertido en la gran coartada del elaborado giro a la izquierda del candidato socialista. Por cierto: desvelados ya los propósitos del sucesor de Zapatero ¿a qué espera éste para delantar elecciones? ¿Acaso tiene guardado algún as en la manga para que la gente se olvide del “Eregate” andaluz? O peor aún: ¿Espera que ETA le agradezca que Bildu esté en las instituciones y los intermediarios internacionales sancionen la injusticia con su nominación como Nobel de la Paz?  La vuelta de las vacaciones promete convertirse en una pesadilla dentro de la pesadilla que padecemos desde hace casi ocho años.