La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Tendrán que cambiar el Gobierno y los españoles. El Estado-Providencia no parece sostenible

Francisco Rodríguez Barragán. Licenciado en Derecho y Geografía

Acerca de la contextura vital de los españoles escribió Don Claudio Sánchez de Albornoz que desde los duque de Sessa, Osuna o Lerma hasta Cervantes, Quevedo o Velázquez, y desde el hidalgo montañés o castellano hasta el pícaro madrileño o andaluz, todos cifraron su ilusión de vida en llegar a conseguir mercedes u oficios tras servir al rey o a un grande. Recordemos a Lerma que quiere ser “valido”, Velázquez solicitando un hábito de Santiago, a Cervantes un puesto administrativo o a Sancho Panza esperando lo que pueda darle Don Quijote.

Aunque hayan cambiado los tiempos, quizás no ha variado gran cosa la contextura vital de los españoles. Grandes y pequeños ven al gobierno,  como fuente de mercedes y beneficios, aunque ahora el servicio que se nos exige sea nuestro voto y el pago de impuestos.

Los grandes de las finanzas han comprobado que a la sombra del poder pueden prosperar y, si las cosas van mal, recibir ayuda. Servir a la administración mediante contratos de obras y servicios ha sido rentable para muchas empresas, aunque ahora tengan problemas para cobrar.

ciudadanos de a pie también esperan del poder, convertido en estado providencia, que les facilite toda clase de prestaciones, educación, sanidad, vivienda, trabajo o prestaciones económicas, que reclaman como derechos que le fueron ofrecidos y garantizados en momentos de euforia económica, a cambio del cumplimiento de sus obligaciones tributarias y cotizaciones sociales. Otros buscan formar parte de la estructura de un partido político para asegurarse la vida.

Pero el sistema ha entrado en crisis. Unos dicen que son las crisis cíclicas que genera el capitalismo, otros tratan de resucitar recetas intervencionistas y socializadoras  pero, mientras tanto, millones de personas se desesperan sin encontrar trabajo asalariado y sin medios ni crédito y escasamente preparados para emprender alguna actividad.

Es muy probable que en las próximas elecciones el poder cambie de manos, pero los ciudadanos no es fácil que cambien de actitudes. Grandes y chicos esperarán y exigirán de los nuevos gobernantes el mantenimiento de sus beneficios y la satisfacción de sus expectativas de derechos y saldrán a la calle a protestar con vehemencia si las medidas que tomen no les gustan.

Si estamos en una situación difícil lo más conveniente pienso que sería animar a los ciudadanos a tomar decisiones y compromisos sobre su propia vida, sus capacidades y actividades, para desarrollarlas en libertad, sin cortapisas ni impedimentos burocráticos. Los emprendedores, los autónomos que han tenido que cerrar sus negocios, son el mejor activo con el que debe contar el gobierno para superar la situación. Ser libres para emprender, triunfar o equivocarse, sin la permanente amenaza de la administración y sus impuestos y cortapisas.

Los gobernantes que ahora se hunden han tratado realizar un trabajo de ingeniería social nefasto y sectario. La pedagogía de los que lleguen debería ser la de educar a los ciudadanos en valores permanentes y en la necesidad de buscar otro modelo de organización social ya que el estado providencia no es sostenible.