La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Nuevo periodismo

Jaime Rodríguez-Arana. Catedrático de derecho administrativo.

De cuando en cuando, los Estados Unidos de América suele exportar al mundo experiencias e ideas atractivas y desafiantes. Unas veces para el progreso de la humanidad y en otras ocasiones para su ocaso y decadencia. Es verdad que en términos generales la democracia estadounidense es sólida por estar protegida por un alto nivel de participación ciudadana y por la convicción de los partidos y los aparatos mediáticos que el ciudadano es el dueño de las instituciones y poderes públicos. Desde este punto de vista, la reciente irrupción del llamado periodismo sin ánimo de de lucro supone una buena bocanada de aire limpio en un mundo en el que con frecuencia las reverencias  al poder y al dinero suelen presidir el sentido y el contenido de muchas informaciones de todo tipo.

 

Por tanto, hemos de saludar venturosamente esta nueva expresión de la prensa libre que aparece ante nosotros en EEUU y que es probable que se instale en poco tiempo en una Europa que necesita fragmentar el pensamiento único que la asola para garantizar la búsqueda de la verdad y el pluralismo. Se trata, por una parte, de huir del control político y empresarial de la información y, por otro, de fomentar una nueva manera de ejercicio de la profesión periodística más cercana a la realidad y al común de los mortales. Ciertamente, los intereses de la tecnoestructura suelen acaparar buena parte de los titulares y de las informaciones de la prensa establecida. Por eso, porque es menester  que la vida real sea conocida sin filtros ni tamices aparecen en liza fundaciones y donantes privados que en USA empiezan a financiar este tipo de medios de comunicación.

 

A veces, como nos cuenta aceprensa en uno de sus últimos servicios, se trata de medios on-line. Es el caso de Voice of san Diego, que con ocho personas llega a cerca de 17.00 personas todos los días. Este modesto periódico de la red cuesta la friolera de 15.000 dólares, cuenta con cincuenta patrocinadores y más de un centenar de apoyo de particulares con variadas aportaciones ( desde 30 a 500 dólares). También surgen medios escritos como el Minnpost de Minneapolis en el que un grupo de veteranos periodistas, ayudados por un puñados de freelance, mantiene la atención de un buen puñado de ciudadanos.

 

Es una muy buena noticia que, en efecto, la sociedad sea capaz de organizarse a su aire, sin imposiciones del poder, sin el control de los poderosos. Y es muy relevante que frente al periodismo tradicional, hoy preocupado por las cuestiones del poder y del dinero casi exclusivamente, surjan medios de comunicación que sepan recoger las preocupaciones e inquietudes de la gente corriente y moliente, del común de los mortales. Insisto, estamos ante una manifestación más de la pujanza y vitalidad de una sociedad que es consciente de su posición y del protagonismo de los ciudadanos. Ojala por estos pagos pudiéramos decir lo mismo.