El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió ayer una solemne Eucaristía en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena con motivo del Día del Papa. En su homilía destacó que la asignación del ‘día del Papa’ al domingo más próximo a la festividad de San Pedro y San Pablo, es “una decisión buena para el bien de la Iglesia y para la unión de los fieles y de los pastores de la Iglesia en España con el Santo Padre”. “El Papa, afirmó, necesita de la oración de la Iglesia y necesita también de su ayuda de su caridad”. 
Recordando cuando “Pedro es puesto en prisión y la Iglesia ora por él y con éxito de que es liberado de las cadenas de esas primeras prisiones y persecuciones que sufre Pedro”, el Cardenal Rouco afirmó que ” ha ocurrido así a lo largo de los siglos”. Aunque “menos duro” que en esos primeros momentos de la historia de Pedro, recordó lo que ocurrió con Pío VI y Pío VII a finales del s. XVIII, los difíciles momentos de la segunda guerra mundial, donde se apreciaban “formas de cuestionamiento y de ataque al Papa, expresados de muchos modos y que se siguen expresando también en nuestro tiempo”.
Así, advirtió “de la indiferencia de muchos y el ataque de otros”. “El punto de mira al final siempre es el Papa, sucesor de Pedro”, afirmó. Para el Cardenal, ”siempre nacen voces y surgen preguntas, a veces, excesivamente críticas y no excesivamente bien intencionadas”.
Asimismo, declaró que “afirmar muy cerca de la Iglesia de San Pedro y San Pablo la razón de ser del ministerio de Pedro, de una forma viva, teniendo presente al sucesor de Pedro del siglo XXI, al Pedro del siglo XXI, al Pedro de estos años, es una necesidad evidente y es una obligación de todos los fieles y de todos los pastores de la Iglesia”. Y es que “orar por el Papa no es una forma más o menos adicional de caridad de la que un cristiano se puede dispensar, es una obligación”. “Ayudar al Papa en el ejercicio de su misión material y espiritualmente no es tampoco un gesto de simpatía o manifestación de un afecto más o menos objetivo sino una obligación”, agregó.
Dijo, además, de cara a la JMJ, “nuestra respuesta de fe y de caridad a esta llamada de los obispos españoles en este domingo en la Catedral de Madrid, es todavía más exigible y más urgente que en otros años, los años más o menos ordinarios del curso histórico de la Iglesia”.
El Cardenal manifestó que “el Papa se convierte así en el Pedro de todos los tiempos, en el que hace visible el pastoreo de Cristo para la Iglesia universal y a través de ella para toda la humanidad de todos los tiempos. Sin Él la profesión de fe, la verdad y la autenticidad y la fidelidad en la profesión de fe no será posible. Sin él también será difícil, por no decir imposible el que pueda vivirse la esperanza, en el triunfo y en la Gloria del Cristo Resucitado y sin Él siendo el vínculo visible, el instrumento visible de la unión en la comunión en el amor de todos los pastores y de todos los fieles, difícilmente o casi posiblemente no se podrá vivir el mandamiento del amor”.
Finalmente, pidió por el Papa. “Nos confiamos a su ministerio, le veneramos y oramos por él y le ayudamos de una forma especialmente significativa en este año 2011 en Madrid”.

















