La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Una oración para el Papa

Religionenlibertad

28/06/11

Ciento ochenta y seis mil horas de adoración eucarística en unos pocos días para celebrar al Papa y pedir al cielo el don de sacerdotes santos y de nuevas vocaciones. Es el singular regalo con ocasión del sexagésimo aniversario de la ordenación sacerdotal de Joseph Ratzinger que la Congregación para el Clero pidió a los católicos de todo el mundo, solicitando a los obispos de cada una de las 3100 diócesis de la Iglesia la promoción de 60 horas de adoración, una por cada año de sacerdocio de Benedicto XVI.

Desde hace días se multiplican los avisos y los anuncios en las diferentes diócesis de iniciativas de oración y de adoración del Santísimo Sacramento en vista del aniversario.

El 29 de junio de 1951, fiesta de los santos Pedro y Pablo, Joseph Ratzinger, junto con su hermano mayor, Georg, y otros cuarenta candidatos, recibió la ordenación sacerdotal. Era un espléndido día de verano y la ceremonia tuvo lugar en la catedral de Frisinga. La presidió el cardenal Michael Faulhaber, opositor al nazismo y autor del primer boceto de la encíclica de Pío XI Mit brennender Sorge («Con ardiente») que en marzo de 1937 había condenado las teorías hitlerianas.

Cuando le tocó al joven Joseph arrodillarse frente al anciano purpurado, algo sucedió. «No hay que ser supersticiosos —escribirá Ratzinger en su autobiografía— pero en el momento en el que el anciano arzobispo impuso sus manos sobre mí, un pajarito —tal vez una alondra— se alzó del altar mayor de la catedral y entonó un breve canto alegre; para mí, fue como si una voz desde lo alto me dijera: “así está bien, vas por el camino correcto”.»

Para recordar ese momento del modo más significativo desde el punto de vista cristiano, que es el de la oración, la Congregación para el Clero —guiada por el cardenal Mauro Piacenza—, con una carta firmada por el secretario del dicasterio, el arzobispo Celso Morga Iruzuibieta, con fecha del 13 de mayo del 2011 y enviada a los obispos de todo el mundo a través de los nuncios apostólicos, sugirió que se organizaran sesenta horas de adoración en cada diócesis.

«La ocasión —se lee en la carta— es particularmente propicia para acercarnos al Sumo Pontífice, para darle testimonio de toda nuestra gratitud, de nuestro afecto, de nuestra comunión con el servicio que está ofreciendo a Dios y a Su Iglesia y, sobre todo, por el “resplandor de la Verdad en el mundo” al que Su alto magisterio llama continuamente.»

«Se piensa que se podrá hacer algo apreciado por el Santo Padre invitando a cada circunscripción eclesiástica, con especial participación de los sacerdotes, a ofrecer, con ocasión del sexagésimo aniversario, sesenta horas de adoración eucarística, continuativas o distribuidas a lo largo del próximo mes de junio, para la santificación del clero y para obtener de Dios el don de nuevas y santas vocaciones sacerdotales.»

El final del recorrido de oración «podría coincidir con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (Jornada por la Santificación Sacerdotal) el próximo viernes 1.º de julio». De este modo, se ofrecería al Papa «una extraordinaria corona de oración y de unidad sobrenatural, capaz de mostrar tanto el verdadero centro de nuestra vida, del que emana cada uno de los esfuerzos misioneros y pastorales, como el auténtico rostro de la Iglesia y de sus sacerdotes».