La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Estado de agonía

Más allá del esperado y estéril choque verbal entre el presidente Zapatero y  Mariano Rajoy, el debate sobre el “estado de la nación” ha ofrecido a los perplejos españoles un retrato hiperrealista de la situación a la que ha llegado la agónica y lamentable legislatura actual. Todos los grupos políticos, de izquierda a derecha, con la excepción del oportunista PNV que espera obtener todavía más beneficios de la agonía del Gobierno, pidieron por razones diferentes el adelanto de las elecciones generales. Pero aquellos partidos que han tenido la oportunidad de provocarlas con el solo gesto de no votar los presupuestos o de apoyar una moción de censura, han sido precisamente, los que han hecho posible esta agonía que agrava la crisis económica y social.

Convergencia y Unión se sumaba ayer a Mariano Rajoy en su insistente petición de adelanto de elecciones mientras dos días antes respaldaba a Zapatero tras arrancarle una nueva concesión. Hasta Izquierda Unida, que ha hecho lo imposible para apoyar al candidato socialista para que gobernase Extremadura, no se sonrojaba al pedir una moción de confianza. La guinda la ponía el PNV, que después de alardear de haber conseguido del Gobierno lo que jamás había soñado, a cambio de su apoyo a una reforma laboral que no le convencía, aprovechaba la ocasión para advertir que su respaldo a los próximos presupuestos estaba supeditado a nuevos pactos. Satisfecho de sí mismo, este Zapatero que ha convertido la democracia en un mercado persa, no dudaba en agradecer la “responsabilidad” de las minorías nacionalistas que le permiten seguir en La Moncloa mientras despreciaba al Partido Popular por no haber hecho lo mismo.