La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Injusta política antiterrorista

Durante este pasado fin de semana, Bildu ha seguido con su estrategia de provocación. El secretario general de la coalición ha pedido la retirada de la policía, la Guardia Civil y el Ejército del País Vasco. Desafiando a la justicia, Aurore Martin ha reaparecido en Bayona aunque sobre ella  pesa una orden de detención. Un joven ha hecho una pintada en  un furgón de la policía vasca a favor de ETA y un grupo de abertzales ha intentado impedir su detención. Los proetarras recuperan la calle, desafían a la ley y a las fuerzas de seguridad, quieren hacer ver que han ganado. Y ahora Rubalcaba dice que Bildu pierde credibilidad porque no solicita la disolución de ETA. No lo va a hacer nunca. Rubalcaba y Zapatero llevan días asegurando que se va a cumplir la ley, pero ese momento no llega.

El presidente del Constitucional Pascual Sala, responsable con cinco magistrados más de que Bildu esté haciendo lo que hace, aseguraba el viernes que la coalición abertzale puede ser ilegalizada. Hubiera bastado que no la dejasen estar en las elecciones. El Gobierno amaga y no actúa porque espera una declaración de ETA que justifique lo que ha hecho. Nunca va a llegar esa declaración ni tampoco un abandono formal  de las armas. La amenaza o la realidad de la violencia van a convivir con la política. Esa es la radical injusticia de la auténtica política antiterrorista de este Gobierno, que es diferente a la declarada.