La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

¿Ateísmo? No, gracias

Zenit

21/06/11

¿Ateísmo? No, gracias, es el título de un libro que recoge el diálogo entre el cardenal Walter Brandmüller y el periodista Ingo Langner sobre el ateísmo. El libro, que fue presentado en Roma en 2010, en italiano, se edita ahora en español por Cobel Ediciones.

El libro, breve pero enjundioso, recoge los diálogos llenos de chispeante buen humor entre el cardenal y el publicista y hombre de teatro y cine, sobre cuestiones tan candentes hoy como la existencia de Dios,¿Fe o ateísmo? ¿Ciencia o religión? ¿Dios sí o no?

El libro es fruto, según relata Langner, del ataque de algunos ateos contra él, haciéndole responsable “hasta de la campaña de Carlomagno contra los sajones”, que fueron bautizados a finales del siglo VIII.

Reflexionando sobre esto –en un viaje a Roma, para hacer un reportaje sobre el papa bávaro que vieron en 2007 dos millones de espectadores en la televisión germana ARD- elaboró un proyecto.

El factor desencadenante de las reflexiones del cardenal y el periodista fue el grupo de los llamados “nuevos ateos”, liderados por el biólogo británico Richard Dawkins y su libro El espejismo de Dios.

Los capítulos de este libro, fruto de un diálogo sorprendentemente claro e iluminador en materia filosófica, son tan sugerentes como: “La cruzada de los ateos”; “¿Pero qué es lo que explota en este bing-bang?”; “María y el ángel: drama y misterio”;“Racionalidad de la fe”; “Última estación: Cielo”; “El espantajo del infierno” y muchos más que, en su brevedad, contienen mil sugerencias para la reflexión, y ofrecen argumentos llenos de lógica a las más aireadas y airadas acusaciones contra quienes creen en el Dios encarnado.

Y en un Summasummarum final afirma el cardenal Brandmüller: “El mundo y el hombre no existen por sí mismos, ni tampoco se explican por sí mismos. Son obra de un espíritu que no tienen origen, ni final. Este Logos eterno entró en contacto con el hombre, criatura suya, para revelarse a él, surgiendo en la historia de la humanidad en la persona de Jesús de Nazaret”.

La existencia de Jesús, afirma el cardenal, “es históricamente verificable”. Y el contenido de su mensaje va más allá de las categorías humanas y de la capacidad de expresarlo con palabras.

“No obstante –concluye–, estamos en condiciones de comprender aproximadamente lo que Jesús dijo, sabedores de que su mensaje siempre es más grande de lo que podemos concebir. La conciencia de esta grandeza y de los límites de nuestra razón le permite a la Iglesia –transmisora del mensaje de Jesús- creer, y creer razonablemente”.