No hay medicina que más cure que el cariño (Francisco)

La caridad cristiana nace de la eucaristía

Hasta los enemigos más acérrimos de la Iglesia reconocen el bien que está realizando a los demás a través de Cáritas, ha dicho el obispo de Córdoba, con motivo del Corpus Christi, fiesta en la que la Iglesia en España celebra hoy el Día de la Caridad. La Memoria de Actividades de la Conferencia Episcopal mostraba hace unos días cómo, en tiempos de crisis, se potencia aún más la entrega de la Iglesia a los más necesitados, gracias al trabajo voluntario y a las aportaciones de los fieles. Pero sería iluso pensar que esa ingente labor, sostenida a lo largo de siglos, nace sólo del impulso altruista de las personas.

Decía el Papa hace unos días que si la Iglesia fuera una organización humana más, hace «tiempo que se habría extinguido». Por eso es tan importante la pedagogía de la fiesta del Corpus. En la eucaristía, decía Benedicto XVI, antes de la tradicional procesión eucarística que recorrió el jueves las calles de Roma, “Cristo nos transforma» por dentro, y nos hace «vivir según su misma lógica de amor”. Esa lógica se plasma en el voluntariado cristiano, al que los obispos españoles dedican su mensaje del Corpus. El servicio de la caridad, subrayan, necesita profesionales solventes, pero sobre todo personas configuradas con Cristo en la dinámica de su entrega, capaces de mirar a los pobres con los ojos de Dios. En eso consiste justamente la caridad cristiana.