La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
JMJ, ESPERANZA PARA ESPAÑA

El Cardenal Rouco afirma que “la JMJ será una gran asamblea llena de catolicidad que tendrá consecuencias para el testimonio de la paz y la recuperación social y económica» de España

 El arzobispo de Madrid, cardenal  Antonio Mª Rouco Varela, participó ayer en un acto sobre “La Jornada Mundial de la Juventud, esperanza para España” en la Universidad CEU San Pablo, organizado por la universidad junto con La Razón. En su intervención afirmó que “el interés y la implicación de la iglesia en esta JMJ es muy intensa y muy extendida”  y aportó algunos datos como que ya hay 1.500 jóvenes del Líbano y otros 300 de Egipto inscritos. 

Destacó que en 1989 solo se comprometieron con la celebración y organización de la JMJ 25 diócesis, mientras que en 2011 se nota una considerable evolución. “Se demuestra, dijo, que la intuición y carisma del beato Juan  Pablo II en 1985, cuando anunció la primera JMJ, acertaba con los problemas del hombre y de la sociedad sobre la comprensión de la respuesta de la Iglesia”.

 Resaltó que se trata de una obra “de naturaleza pastoral, de profundas raíces espirituales y de una experiencia de la vida cristiana que crece y se multiplica en base al clima de oración que envuelve todo el proceso, clave para entender lo que está pasando y lo que va a pasar en la JMJ”. A su juicio, es “un acto de la Iglesia que quiere ofrecer a los jóvenes la posibilidad de un encuentro con el Señor de una forma activa, humanamente vivida en un contexto de amistad y compañerismo pero también de comunión eclesial y humana, una relación plena”.

Para el Cardenal, la comunión y la fuerza que une a las personas, “realza esa verdad de la Iglesia que nos mueve, a la hora de realzar y vivir la JMJ” y se refirió a los “efectos temporales”, en cuanto la apertura de los jóvenes “a la dimensión universal de la vocación de la persona humana”.  Se trata, prosiguió, “de una gran asamblea, la reunión del nuevo pueblo de Dios en sus edades más jóvenes que esté llena de catolicidad es de un efecto social y temporal enorme”. “Tendrá, dijo, consecuencias para la vivencia, la experiencia y el testimonio de la paz y para la recuperación social y económica” de España ya que asistirán jóvenes del norte de África, la antigua URSS, Asia, América…

Así, consideró que para superar las crisis sociales y políticas, no bastan los criterios de las ciencias empíricas para detectar las causas y las raíces de los problemas. “Si se las examina desde el fondo de la persona humana, cambian los puntos de vista, crecen las energías y dinamismos, que no se notan a corto plazo”.

En este sentido, afirmó que “es una gracia extraordinaria del Señor, que nos permite ejercer la caridad y acoger a esta gran familia de los jóvenes del mundo”. De hecho, manifestó que ya hay 411.000 jóvenes inscritos y que “la red parroquial es básica para poder responder al reto de la JMJ”.

Finalmente, animó a las familias de Madrid a acoger a los jóvenes e invitó a todos los madrileños a que participen, destacando a Vallecas por sus numerosas muestras de acogida por parte de las familias del barrio. “Madrid desde hace tres años es una verdadera comunidad de plegaria por los frutos de la JMJ. Hay que seguir rezando, nos va a ayudar”.

Además, Marieta Jaureguizar, directora de la Oficina de Prensa de las JMJ, recordó que quedan 50 días para la celebración de la JMJ. “Madrid, dijo, será un hervidero de gente joven y se convertirá  en la capital del mundo joven”. Ya hay jóvenes inscritos de 183 países y se espera a más de un millón de jóvenes para la tercera semana de agosto. El objetivo, prosiguió, es “compartir el mensaje de Cristo y encontrarse con Él”.

Recordó, a los 450 conventos y 250 roperos que han estado cosiendo para que todo esté listo, y las más de 200 empresas que han colaborado con la JMJ, algo “clave” porque es un evento autofinanciado en el que los propios jóvenes pagan dos tercios y el otro tercio los patrocinadores. Por tanto, esos 5 intensos días serán “una oportunidad histórica, un evento internacional de la esperanza” para demostrar a los jóvenes “que es posible construir una sociedad mejor”.

Por su parte, Marta Lago, vice-encargada de la edición española de L’Osservatore Romano, destacó que se trata de la primera vez que la JMJ se celebra dos veces en el mismo país -hace 22 años en Santiago de Compostela y en el mes de agosto en Madrid-. Será, dijo, un “gran encuentro del Papa con los peregrinos”, más aún en un momento en el que se vive una “pérdida del sentido de lo sagrado, un desierto interior del hombre, indiferencia, laicismo, ateísmo que penetra mucho en los jóvenes…” “Se vive como si Dios no existiera”, añadió.

Según destacó, la JMJ “no es muestra de una manifestación de fuerza de poderío de la iglesia triunfalista o para inculcar a los jóvenes un adoctrinamiento sino una celebración de fe”. Y añadió que “suscita libertad pero no se impone esta verdad, sino que se propone”. “La JMJ es un lujo en un momento de crisis económica, de disminución de la práctica religiosa, que siembran una peligrosísima sombra de desesperanza”, resaltó. Y es que la JMJ “no es un lujo sino una necesidad”.

Intervino también Francisco Marhuenda, director de La Razón, quien analizó que atravesamos “momentos de zozobra en los que España pierde sus raíces cristianas”  y lamentó el “paro terrorífico”, resaltando, al mismo tiempo que “la Iglesia realiza una labor extraordinaria con aliento y apoyo moral y económico”. Así, lamentó la crisis de valores y principios de nuestra sociedad pero advirtió que “no es posible entender al ser humano sin el ámbito religioso”.

Para el director de La Razón, “será una gran oportunidad para acercar la iglesia a la sociedad, recristianizarla, para la recuperación de los valores de la familia tradicional, de la fe, del esfuerzo, del sacrificio, del trabajo… España será un reflejo para el mundo”, afirmó. Y es que “defender la familia y la fe son cosas que la sociedad necesita para seguir avanzando”.

En su intervención, Carlos Romero, presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, habló de un “rechazo al cristianismo que amenaza con que se pierdan las raíces más profundas de la sociedad”. “La participación de los jóvenes en la JMJ será el inicio de una vida al servicio del bien común y para cambiar el rumbo de algunos sectores de nuestra sociedad”, declaró y añadió: “Es motivo de alegría y compromiso para aquellos que participan”, en referencia a que acogerán a muchos jóvenes discapacitados de Italia y Polonia en su campus de Montepríncipe, así como a otros jóvenes procedentes de toda España.