La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Hawking desorbitado

Hawking desorbitado

Jesús Ortiz López .Doctor en Derecho Canónico

Hawking es un enfermo que lleva muchos años sufriendo y por eso merece compasión, es decir, respeto, comprensión y admiración. A la vez es una persona inteligente y un científico prestigioso. Pero todo esto no garantiza que acierte en sus  opiniones. Cuando declara que no existe el cielo ni la vida después de la muerte, o que son un cuento de hadas para la gente que tiene miedo a la oscuridad el astrofísico se sale de órbita y se estrella.

Últimas preguntas

Desde que el hombre es hombre se ha preguntado sobre el sentido de la vida, el más allá de la muerte, o la existencia de Dios. Y la inmensa mayoría ha llegado a un conocimiento de ese Dios, suficiente como para tratarle con respeto y cumplir sus mandatos. Los grandes filósofos de la historia, desde Platón hasta Ortega han razonado ampliamente sobre Dios acertando en lo básico: que es bueno, que está a favor de los hombres, y que nos espera más allá de la muerte.

Si acudimos a la tradición judeocristiana, entonces ese Dios de los filósofos y del sentido común se manifiesta como personal, bueno y verdadero, providente y actuando continuamente en la historia que culmina en Jesucristo; todo esto respetando la libertad de los hombres como un buen padre con sus hijos. Sólo unos pocos y más con la modernidad han rechazado a Dios con su ateísmo, que tantas veces es antiteísmo, es decir una postura voluntarista previa que postula la no existencia de Dios para que el hombre pueda ser libre, como es el caso de Marx y de Sartre.

Grandes científicos creyentes

Si acudimos a la sociología entonces Hawking se desorbita más porque la mayoría de los seres humanos, incluidos los grandes científicos contemporáneos como Newton, Edison, Heisenberg o Lemaître han creído en Dios y han desarrollado la ciencia sin ningún obstáculo espiritual transmitiendo el testigo hasta Hawking. Va a tener razón Pascal cuando decía: «No hay más que tres tipos de personas: unas, que sirven a Dios habiéndole hallado; otras, que se empeñan en buscarlo sin haberle hallado; otras, que viven sin buscarle y sin haberle hallado. Las primeras son felices y razonables, las segundas son razonables, y las últimas son desdichadas». No me resigno a que Hawking se quede petrificado en la tercera postura: merece nuestro respeto y nuestra compasión, aunque esté equivocado.