La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
DISCURSO EN EL CONGRESO ANUAL DE LA DIÓCESIS DE ROMA

El Papa pide a los cristianos que difundan la fe en los países de «antigua tradición cristiana»

El Papa recordó el pasado martes que la Iglesia, sobre todo «cada cristiano», tiene el deber de  comunicar «que Jesús es el Señor» y ha declarado que «este anuncio debe resonar nuevamente en las regiones de antigua tradición cristiana», en un discurso pronunciado en la Basílica de San Juan de Letrán con ocasión del Congreso anual de la diócesis de Roma dedicado a la nueva evangelización.

Recordando que el beato Juan Pablo II ya había hablado «sobre la necesidad de una nueva evangelización» dirigida «a aquellos que, aunque hubieran oído hablar de la fe, no aprecian la belleza del cristianismo» e incluso «consideran que la fe es un obstáculo para la felicidad», el Papa inauguró así el congreso que se celebró en esta diócesis sobre ‘la alegría de la transmisión de la fe en la Iglesia de Roma’ y dijo en su discurso que la fe «no se conserva por sí misma en el mundo, no se transmite automáticamente en el corazón del hombre» sino que «debe ser siempre anunciada».

   Por ello, el Papa pidió a la comunidad cristiana que continúe empeñándose «en una nueva estación de evangelización» que «no es un deber sólo de algunos, sino de todos los miembros de la Iglesia» y afirmó que esta misión «es más urgente que nunca».

   Ante miles de personas congregadas en la Basílica de San Juan de Letrán, el Papa declaró que «el anuncio de la fe, para ser eficaz, debe partir de un corazón que cree, espera, ama y adora a Cristo y cree en la fuerza del Espíritu Santo».

   Benedicto XVI destacó que «muchas son las personas que todavía no han encontrado al Señor» y subrayó que «hay muchos adultos que no han recibido el bautismo o que se han alejado de la fe y de la Iglesia».

Además, reconoció que «si los hombres olvidan a Dios» es también porque «se reduce la persona de Jesús a un hombre sabio y se olvida o se niega su divinidad». Y es que este modo de pensar «impide acoger la novedad radical del cristianismo» porque «la encarnación de Jesús pertenece al corazón mismo del Evangelio».

   Así, recordó a los obispos italianos que «en esta hora de la historia» la misión que Jesús «nos confía es anunciar la novedad del Evangelio» y ha afirmado que la Iglesia «debe mostrar la belleza y la razonabilidad de la fe, llevar la luz de Dios al hombre de nuestro tiempo con valentía, con convicción y con alegría».

Por otra parte, invitó a que «la fidelidad a la fe de la Iglesia debe conjugarse con una ‘creatividad catequética’ que tenga en cuenta el contexto, la cultura y la edad de los destinatarios» y declaró que la nueva evangelización debe comenzar en las catequesis y ha afirmado que es necesario que los catequistas «enseñen y sean testigos de la fe de la Iglesia y no su propia interpretación» sobre la doctrina cristiana. 

   Precisamente, Benedicto XVI explicó que el Catecismo de la Iglesia Católica fue publicado por el Vaticano «para educar en la fe» a los cristianos y ha afirmado que este catecismo «acoge los elementos fundamentales que hacen de una persona un verdadero cristiano» que se traducen en «la fe, los sacramentos, los mandamientos y el Padrenuestro».

Por otra parte, subrayó que «todos los padres y madres están llamados a cooperar con Dios en la transmisión del don inestimable de la vida» y ha pedido a los padres que «sepan acompañar en la fe» a sus hijos «desde el principio» y «pidan el bautismo para sus hijos». De hecho, «desde pequeños, los niños necesitan a Dios y tienen la capacidad de percibir su grandeza» porque «saben apreciar el valor de la oración y los ritos, así como intuir la diferencia entre el bien y el mal».

   Asimismo, Benedicto XVI  animó a la diócesis de Roma a empeñarse en el camino «que permite descubrir el Evangelio, no como una utopía, sino como la plenitud de la existencia» y pidió que este camino sea «propuesto en particular a aquellos jóvenes que se preparan a recibir el sacramento de la Confirmación».

   Sin embargo, el Papa advirtió que «la palabra de la fe cristiana se arriesga a permanecer muda si no encuentra una comunidad que la pone en práctica» y la hace «viva y atrayente» como experiencia «de la realidad de la verdadera vida».  Además, señaló que los campamentos y los voluntariados son «una ayuda preciosa para los adolescentes» para madurar «en la fe inicial» y dijo que «desea repetir lo que dijo a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia», celebrada en el año 2005, y recordar que «la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho a disfrutar, tiene un nombre, un rostro» que es «Jesús de Nazareth, escondido en la Eucaristía».

   El Vicario para la diócesis de Roma, el cardenal Agostino Vallini agradeció al Papa su presencia en esta ceremonia y felicitó al Pontífice en nombre de toda la diócesis por su 60 aniversario de Ordenación Sacerdotal, que se celebrará el próximo 29 de junio.