La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El desafío sirio

En el marco de la oleada de protestas que vienen sucediéndose en los países árabes, la situación de Siria es motivo de una particular preocupación por la escalada de la violencia. Hay que estar atentos al deseo de un futuro mejor y a la reivindicación de una verdadera regeneración de la vida política y social de estos países. Todo ello es plausible y merece ser destacado. Pero al mismo tiempo hay que subrayar que esos deseos no pueden canalizarse en términos de intolerancia o discriminación.

El caso de Siria plantea un tema poco conocido. En un país de 22 millones y medio de habitantes, actualmente la presencia cristiana, que supone el 10% en medio de una mayoría musulmana, puede verse en peligro. Se trata de un lugar muy significativo para los cristianos porque desde los orígenes de la Iglesia, tras el camino de conversión de San Pablo, han sido numerosos los grandes santos que han jalonado la historia religiosa del país.

Los cristianos han reivindicado la unidad nacional como garantía de supervivencia y su derecho a seguir aportando al país sus valores específicos, que tanto han enriquecido su tradición y que tanto pueden aportar para el futuro. Es necesario, como ha señalado el Papa Benedicto XVI, que la ejemplar convivencia histórica entre los componentes culturales y religiosos de la nación continúe. Sería dramático que la salida del actual conflicto conllevara un nuevo sectarismo, como ya ha sucedido en otros países de la zona.