La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
AL RECIBIR A NUEVOS EMBAJADORES

El Papa invita a reflexionar sobre el porvenir a corto plazo del planeta y advierte del peligro de que “la técnica domine al hombre”

Benedicto XVI se refirió ayer a la urgente necesidad de impulsar la ecología humana, respetando la naturaleza y poniendo a la técnica el lugar que le corresponde, por el bien de toda la humanidad. Al recibir a los nuevos embajadores de Moldavia, Guinea Ecuatorial, Belice, República Árabe Siria, Ghana y Nueva Zelanda, que le presentaron sus cartas credenciales, el Papa pronunció un discurso en el que recordó las tragedias naturales que han asolado recientemente poblaciones enteras en el mundo

Para el Papa, es bueno recordar que el hombre debe ocupar el primer lugar y “no debe ser dominado por la técnica, ni volverse sujeto de la misma”. Así, reiterando que los Estados deben tomar conciencia de ello y “deben reflexionar juntos sobre el porvenir a corto plazo del planeta, afrontando sus responsabilidades en lo que respecta a nuestra vida y a las tecnologías”, Benedicto XVI señaló que la ecología humana es una necesidad imperativa.

En este contexto, el Santo Padre abogó por la necesidad de prioridades políticas y económicas que favorezcan cambios de vida, que impulsen el respeto del medio ambiente y promuevan la investigación y las energías limpias que salvaguarden el patrimonio de la creación y que no sean un peligro para el hombre. “Es necesario revisar totalmente nuestra relación con la naturaleza:
El cambio de mentalidad en este ámbito y los límites que ello conlleva, debe permitir llegar pronto a un estilo de vida, que respete, al mismo tiempo, la alianza entre el hombre y la naturaleza, sin la cual la familia humana corre el riego de desaparecer. Por ello se debe reflexionar seriamente para encontrar soluciones precisas y viables. Todos los gobiernos deben comprometerse a proteger la naturaleza y ayudarla a desempeñar su papel esencial en la supervivencia de la humanidad. Creo que las Naciones Unidas son el marco natural para dicha reflexión, que no debería quedar oscurecida por intereses políticos y económicos, ni por cerrazones partidistas. Con el fin de privilegiar la solidaridad por encima de cualquier interés particular”.

También se preguntó por el papel de la tecnología y afirmó que “es urgente llegar a conjugar la tecnología con una fuerte dimensión ética”.

 

A su juicio, hay que promover una sociedad humana, asumiendo cada uno sus propias responsabilidades, colaborando por el bien de todos sin distinción: 
”La vida social se puede enriquecer constantemente gracias a la integración de la diversidad cultural y religiosa, compartiendo los valores, fuente de fraternidad y comunión. La vida en sociedad se debe considerar ante todo como una realidad espiritual y los responsables políticos tienen la misión de de guiar a los pueblos hacia la armonía humana y hacia la tan anhelada sabiduría, que debe culminar en la libertad religiosa, verdadero rostro de la paz”.