La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Preocupados por la familia

Francisco Rodríguez Barragán y Encarnita Prieto Castillo. Miembros del Movimiento Familiar Cristiano

Hemos peregrinado al Pilar de Zaragoza con el Movimiento Familiar Cristiano, para afirmar públicamente nuestra defensa de los valores de la familia que se construye desde un matrimonio fiel, estable, fecundo y educador de sus hijos.

La familia, célula básica de la sociedad, es una institución anterior al Estado, el cual debe respetarla y protegerla, pero nunca desnaturalizarla, destruirla, mediatizarla, ni tratar de ponerla al servicio de fines políticos y de dominio, o de ingeniería social, como viene ocurriendo.

En el neo-lenguaje imperante se está eliminando la palabra matrimonio, que curiosamente se emplea para las uniones homosexuales que nunca podrán serlo, y solo se utiliza el de pareja, es decir un conjunto de dos personas cualquiera, que pueden emparejarse o des-emparejarse a capricho.

No se puede crear una familia sobre una unión tan frágil que pueda deshacerse en cualquier momento para, a menudo, establecer otro emparejamiento. El divorcio exprés introducido por el gobierno es una invitación a la trivialización y provisionalidad de una institución cada vez más devaluada.  Pero es más, mucha gente ha dejado de contraer matrimonio, tanto civil como religioso, para vivir juntos, quizás pensando que con ello son más libres para cambiar de pareja, en cuanto surja cualquier problema, desavenencia o otra persona más interesante.

Un matrimonio estable necesita vivirse en fidelidad y la fidelidad exige el largo entrenamiento del dominio de sí mismo y del respeto hacia la otra persona con la que se quiere compartir la vida. El amor no tiene nada que ver con el ejercicio de la sexualidad irresponsable. Amar es buscar activamente el bien de quien se ama y encontrar la propia felicidad en esta tarea.

Un matrimonio estable necesita un proyecto de vida en común en el que compartirlo todo, ¡hasta la vejez! Esto exige un serio periodo de preparación y reflexión.

El matrimonio necesita además ser fecundo, desplegarse en unos hijos a quienes ver crecer, educar y llegar a ser personas que se puedan integrar en la sociedad. Los primeros educadores de los niños son sus padres. Educar es transmitir los valores que forman el armazón de la propia vida. No es tarea del Estado educar en valores sino garantizar una instrucción suficiente en las disciplinas académicas, desde leer, escribir y contar a las enseñanzas especializadas y universitarias. Creo que era más acertado cuando el Ministerio se denominaba de Instrucción Pública en vez de Educación. No es lo mismo educar que instruir. No es difícil constatar la existencia de muchos instruidos pero maleducados.

Se han ido introduciendo en nuestra sociedad muchos elementos deletéreos de la familia: una sexualidad irresponsable ha traído desde los anticonceptivos al aborto; el feminismo radical, más que igualdad, ha traído enfrentamiento entre hombres y mujeres, que llaman violencia de género; la inestabilidad de las familias ha perjudicado a muchos niños que se ven privados de la presencia efectiva y educadora de sus padres; la creencia generalizada de que el Estado tiene que educar a los niños desde la guardería, ha llevado a muchos padres a abdicar de su obligación, etc. etc.

Por eso el Movimiento Familiar Cristiano sigue recordando estas cosas a todos los que puedan escucharnos. Como sabemos que en estas circunstancias es todo difícil, hemos ido a pedir ayuda a la Virgen del Pilar.