La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
VIGILIA DE ORACIÓN

El Papa a los jóvenes: «Jesús os habla hoy, dejad que entre cada vez más como amigo y compañero de camino. Nunca os desilusionará»

Benedicto XVI se encontró el sábado por la tarde con los jóvenes para celebrar la vigilia de oración en la Plaza Josip de Zagreb. En sus palabras a la juventud, recordó la lectura proclamada de san Pablo, en la que nos invita a estar “siempre alegres en el Señor”, en la que su experiencia revela “cómo es posible mantener la alegría en nuestro camino, aun en los momentos oscuros.» En su discurso les animó a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud de agosto en Madrid

Partiendo de que todos los corazones anhelan un fuerte deseo de felicidad, para el Papa, “cada acción, cada decisión, encierra en sí esta íntima y natural exigencia. Pero con frecuencia, nos damos cuenta de haber puesto la confianza en realidades que no apagan ese deseo, sino que por el contrario, revelan toda su precariedad. Es en estos momentos cuando se experimenta la necesidad de algo que sea “más grande”, que dé sentido a la vida cotidiana”.

«Queridos amigos, vuestra juventud es un tiempo que el Señor os da para poder descubrir el significado de la existencia”, les dijo a los jóvenes. “Es el tiempo de los grandes horizontes, de los sentimientos vividos con intensidad, y también de los miedos ante las opciones comprometidas y duraderas, de las dificultades en el estudio y en el trabajo, de los interrogantes sobre el misterio del dolor y del sufrimiento. Más aún, este tiempo estupendo de vuestra vida comporta un anhelo profundo, que no anula todo lo demás, sino que lo eleva para darle plenitud”, añadió.
Asimismo, les recordó que “Jesús os habla hoy: mediante el Evangelio y el Espíritu Santo…. Es Él quien os busca, aun antes de que vosotros lo busquéis. Respetando plenamente vuestra libertad, se acerca a cada uno de vosotros y se presenta como la respuesta auténtica y decisiva a ese anhelo que anida en vuestro ser, al deseo de una vida que vale la pena ser vivida. Dejad que os tome de la mano. Dejad que entre cada vez más como amigo y compañero de camino. Ofrecedle vuestra confianza, nunca os desilusionará.»

Para el Papa, “Jesús nos hace conocer de cerca el amor de Dios Padre, nos hace comprender que nuestra felicidad se logra en la amistad con Él, en la comunión con Él. Con su amor, experimentamos verdaderamente el significado de la vida y estamos contentos de vivirla, incluso en las fatigas, en las pruebas, en las desilusiones, incluso caminando contra corriente”.
Por ello, “queridos jóvenes, arraigados en Cristo, podréis vivir en plenitud lo que sois. Como sabéis, he planteado sobre este tema mi mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que nos reunirá en agosto en Madrid, y hacia la cual nos encaminamos. He partido de una incisiva expresión de san Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). Creciendo en la amistad con el Señor, a través de su Palabra, de la Eucaristía y de la pertenencia a la Iglesia, con la ayuda de vuestros sacerdotes, podréis testimoniar a todos la alegría de haber encontrado a Aquél que siempre os acompaña y os llama a vivir en la confianza y en la esperanza.»

Les pidió también que no se dejen desorientar “por las promesas atractivas de éxito fácil, de estilos de vida que privilegian la apariencia en detrimento de la interioridad. No cedáis a la tentación de poner la confianza absoluta en el tener, en las cosas materiales, renunciando a descubrir la verdad que va más allá, como una estrella en lo alto del cielo, donde Cristo quiere llevaros. Dejaos guiar a las alturas de Dios».

Y tras mencionar el testimonio de tantos discípulos del Señor que han vivido su tiempo llevando en el corazón la novedad del Evangelio, como Francisco y Clara de Asís, Rosa de Viterbo, Teresa del Niño Jesús, y tantos jóvenes santos y santas en la gran comunidad de la Iglesia, resaltó en este país, la figura del Beato Iván Merz, un joven brillante que durante los años de la Primera Guerra Mundial se encuentra frente a la destrucción y la muerte, y todo eso lo marca y lo forja, haciéndole superar momentos de crisis y de lucha espiritual.

Explicó que la fe de Iván se refuerza hasta tal punto que se dedica al estudio de la Liturgia e inicia un intenso apostolado entre los jóvenes. “Descubre la belleza de la fe católica y comprende que la vocación de su vida es vivir y hacer vivir la amistad con Cristo. Muere el 10 de mayo de 1928, con tan sólo treinta y dos años, después de algunos meses de enfermedad, ofreciendo su vida por la Iglesia y por la juventud”, afirmó.

Concluyó recordando que “esta vida joven, entregada por amor, lleva el perfume de Cristo, y es para todos una invitación a no tener miedo de confiarse al Señor, del mismo modo que lo contemplamos, en modo particular, en la Virgen María, la Madre de la Iglesia, aquí venerada y amada con el título de “Majka Božja od Kamenutih vrata” [“Madre de Dios de la Puerta de Piedra”]. A Ella deseo confiar esta tarde a cada uno de vosotros, para que os acompañe con su protección y os ayude sobre todo a encontrar al Señor y, en Él, a encontrar el significado pleno de vuestra existencia.»
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