La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
a su llegada al aeropuerto

Benedicto XVI pide a Croacia que ayude a Europa a reavivar sus raíces cristianas

Benedicto XVI calificó como comprensible un cierto escepticismo del pueblo croata ante su ingreso en la Unión Europea, porque aunque es “lógico, justo y necesario”, que Croacia entre donde siempre, histórica y culturalmente ha estado, también es lógico el temor a “una burocracia centralizada demasiado potente” que no tiene suficientemente en cuenta la historia y la riqueza de los pueblos que la conforman”. Ya en el aeropuerto, el Papa invitó a los croatas a ayudar a Europa “a revivir sus viejas raíces cristianas”

A bordo del avión de Alitalia, según recoge Radio Vaticana, que le trasladó el pasado sábado hasta Croacia, donde estuvo hasta el domingo, y respondiendo a los periodistas que le acompañaban, el Santo Padre reconoció que es comprensible que un cierto sector esté preocupado y vea con escepticismo, e incluso con miedo, su entrada “en una Europa ya hecha y construida». El Papa precisó que incluso ésta puede ser la misión del pueblo croata, la de renovar la unidad en la diversidad, “porque la identidad europea es una identidad propia en la riqueza de las distintas culturas que confluyen en la fe cristiana, en los grandes valores cristianos”. En este sentido el Papa animó a los croatas a enfocar el proceso de ingreso en la Unión Europea como un proceso recíproco de dar y recibir.

Recordando también la figura del beato cardenal Stepinac, hombre de humanismo ejemplar a quien le tocó vivir dos dictaduras contrastantes: la del régimen de los ustachas, que parecía cumplir el sueño de la autonomía y la independencia, pero que en realidad era una mentira instrumentalizada por Hitler para lograr sus objetivos; y la dictadura contraria del comunismo donde el cardenal Stepinac también luchó por la fe, por la presencia de Dios en el mundo, por el verdadero humanismo que depende de la presencia de Dios.

Ya a su llegada al aeropuerto  de Zagreb, a las 11 de la mañana del sábado y “como peregrino de Jesucristo”, Benedicto XVI mostró su profunda alegría por este viaje apostólico que le ha llevado a su “amada tierra croata”.

El Papa saludó, en particular, a la comunidad católica y especialmente a las familias de “esta tierra fecundada con el anuncio del Evangelio, esperanza de vida y de salvación para todo hombre”. A continuación, tras dirigirse cordialmente al Presidente de la República, y a las demás Autoridades civiles y militares, el Papa agradeció las amables palabras del mandatario croata y formuló sus “mejores votos para la alta misión que le ha sido encomendada y por la paz y la prosperidad de toda la Nación”.

Con especial emoción, Benedicto XVI evocó las tres visitas pastorales a Croacia del beato Juan Pablo II, y agradeció la larga historia de fidelidad que vincula a este País a la Santa Sede, en la que se han vivido más de trece siglos “de especiales y estrechos lazos, tejidos y consolidados en circunstancias a veces difíciles y dolorosas”. Se trata, dijo, de un testimonio “elocuente el amor de vuestro pueblo por el Evangelio y por la Iglesia” y recordó que en los orígenes, “vuestra Nación pertenece a Europa y a ella ofrece, en particular, la contribución de valores espirituales y morales que han plasmado durante siglos la vida cotidiana y la identidad personal y nacional de sus hijos”. “Los retos que derivan de la cultura contemporánea, caracterizada por la diferenciación social, la escasa estabilidad, y marcada por un individualismo que favorece una visión de la vida sin obligaciones y la búsqueda continua de “espacios privados”, requieren un testimonio convencido y un dinamismo emprendedor en la promoción de los valores morales fundamentales, que están a la base de la vida social y de la identidad del Viejo Continente”, añadió.
Precisamente en este contexto, el Papa hizo hincapié en el importante papel de esta nación para el impulso y fortalecimiento de las raíces cristianas de Europa y subrayó: “A veinte años de la proclamación de la independencia y en vísperas de la plena integración de Croacia en la Unión Europea, la historia pasada y reciente de vuestro País constituye un motivo de reflexión para todos los otros pueblos del Continente, ayudando a cada uno de ellos, y a todo el conjunto, a conservar y a fortalecer el inestimable patrimonio común de valores humanos y cristianos. Que esta amada Nación, orgullosa de su rica tradición, contribuya así a que la Unión Europea aprecie plenamente dicha riqueza espiritual y cultural”.

El Santo Padre concluyó su primer discurso en tierra croata destacando la I Jornada Nacional de las familias católicas croatas y pidió “que esta importante iniciativa sea una ocasión para volver a proponer los valores de la vida familiar y del bien común, para fortalecer la unidad, reavivar la esperanza y guiar a la comunión con Dios, fundamento de fraternidad y solidaridad social”.