El gran peligro en el mundo actual es el triste individualismo que nace del corazón avaro (Francisco)

Homenaje al realismo de la mano de Flaubert

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado. Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura

 

Nuevamente nos adentramos en el fin-de-siglo, pero en este caso, más del que se iba, el XIX; que del que venía, el XX. Así, en La educación sentimental, de Gustave Flaubert –Editorial Alianza- encontramos los últimos coletazos de un mundo de coches de caballos y velas para alumbrarse que iba a cambiar radicalmente con la entrada del XX.

 

Gustave Flaubert, Honoré de Balzac, Stendhal, Marcel Proust y muchos más, si los citamos a todos se quedaría esto en una enumeración exhaustiva pero que perdería fuerza, cambiaron no sólo la novela francesa, sino que desde París –entonces centro cultural mundial- influyeron en la configuración de la novela contemporánea en autores como Clarín y Galdós, Tolstoi o Dostoievski, Hamsun o Söderberg.

 

En cuanto al relato, destaca como en todos los realistas, la ambientación, el detalle en ropajes, decoración, transportes… algunos vienen anotados a pie de página, pero otros pueden obligarnos a consultar el diccionario.

 

Por otro lado, el rasgo característico de la novela realista, el determinismo. Éste consiste en que el nacimiento, el hecho de nacer en una familia y en una ciudad concreta, influye decisivamente en el futuro de las personas. A raíz de ahí, surge el personaje problemático que se rebela contra ese origen. Al final, el medio puede más que ese vitalismo del personaje, con lo que a éste no le queda otra opción que pactar con la sociedad y adaptarse al medio. Novela paradigmática de esta teoría es Rojo y Negro, de Stendhal, pero está presente en Galdós, en Flaubert –nuestro autor de cabecera hoy-, en Pardo Bazán, y en La educación sentimental –nuestra propuesta de hoy- podrán disfrutar perfectamente esta teoría.

 

Hay dos objeciones tradicionales a la novela realista. Por un lado, las largas descripciones, que resultan a veces excesivamente minuciosas. Tiene fácil arreglo, ya que se podrán abreviar pasando de párrafo. Por otro lado, otros consideramos que es la gracia de esta literatura.

 

La otra es que a veces nos perdemos por la abundancia de personajes, sobre todo hasta que llevamos un buen número de páginas leídas y los hemos fijado correctamente. El consejo aquí es seguir, poco a poco iremos conociendo a cada uno igual que conocemos a los vecinos de casa o los compañeros de trabajo. Habrá alguno al que casi no recordamos, otro que nos cae bien, otro al que nos gustaría parecernos. Nuevamente, creo que es otra de las gracias del realismo, y lo mejor es no desesperarse, seguir la lectura y todo irá tomando forma, habrá algún personaje que pase como una brisa, que casi no lo hemos sentido, otros nos marcarán para toda la vida. Recordamos que el realismo consiste en el intento de representar la realidad, y la vida es así.

 

En el aspecto formal, un caballero se duerme con un puro entre sus dedos, y dos mujeres cuchichean con sonrisa maliciosa en su misma mesa. ¿A que les suena la escena?