La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
25 ANIVERSARIO

El cardenal Rouco destaca que Vida Ascendente “nos ha ayudado a comprender mejor el significado de la edad final, desde el punto de vista humano y cristiano”

La Catedral de Santa María la Real de la Almudena acogió ayer una solemne celebración de la Eucaristía con el Movimiento Vida Ascendente, en la que conmemoraba que hace 25 años los obispos españoles aprobaron los estatutos de este Movimiento. Presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, la Misa estuvo concelebrada por el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Plá, y por los Consiliarios del Movimiento en la Provincia Eclesiástica de Madrid.

En su homilía, el Cardenal recordó que ayer se cumplía el aniversario del fallecimiento de Carlos Luanga y veinte compañeros mártires de Uganda, que “sembraron con su sangre la Iglesia de ese lejano continente”. Un acontecimiento “que nos ayuda a vivir este tiempo pascual, este día y esta celebración, con mucho realismo del gozo y de la alegría y la esperanza que acompaña la edad del hombre cuando avanza nuestra vida, donde se hace prueba de amor, prueba de gozo y de alegría”.

En referencia a la próxima festividad de la Ascensión del Señor, afirmó que “lo que recordaba el Señor a los discípulos vale para todos nosotros, y también la seguridad del Señor que nos dice que la alegría será nuestra”. Reconoció que “las tristezas son reales cuando la enfermedad aprieta, cuando los achaques nos acompañan en las últimas as décadas de la historia de nuestra vida. Pero es también verdad que la serenidad, la paz del alma y del corazón y la esperanza es como si se hicieran más maduras, más reales y más realistas. Nos dan ese sentido final del encuentro gozoso con el Señor, que es el único que asegura la verdadera alegría”. Pero “ese final de la vida no hay que temerlo, sino vivirlo pascualmente”, ha afirmado.

Recordando los 25 años de historia de la asociación pública de fieles Vida Ascendente, que se cumplirán el próximo mes de noviembre, explicó que “nació dentro de la tradición y espiritualidad propia del apostolado seglar, que en España en la primera mitad del siglo XX estuvo marcada por la Acción Católica”. En este sentido, dijo que había que dar gracias a Dios por los 25 años de este Movimiento que “nos ha ayudado a comprender mejor el significado de esa edad final de la vida, desde el punto de vista humano y, sobre todo, desde el punto de vista cristiano”. Y “que nos ha ayudado a vivirla con ese espíritu de la Acción Católica que convierte nuestras palabras y nuestra experiencia de vida en un testimonio de Cristo resucitado y salvador del hombre y del mundo”.

Consideró que el hecho de que la mayor parte de la población en los países europeos supera los 65 años es algo que “envuelve nuestra vida y la condiciona. Así se comprenden ciertos aspectos que nos afectan, como es la soledad. La familia se ha dispersado, los hijos viven cada uno en su casa, los nietos tampoco abundan. Solos en casa o en una residencia de mayores: ese es un aspecto fundamental de nuestra vida y de nuestra historia personal, probablemente de la mayor parte de quienes estamos hoy aquí”, afirmó. “Y las dificultades físicas, psicológicas que se añaden a esa experiencia de la soledad”.

Frente a esta situación, “la Iglesia abre sus brazos para que esas personas -en esa edad y en esa situación- encuentren en ella un lugar, un sitio, casa y hogar. Para atender a los aspectos más humanos de esas situaciones. Vida Ascendente se califica como una asociación donde se cultiva la amistad. La atención y oferta de las parroquias de las grandes ciudades, como ocurre en Madrid, ha aumentado y se ha abierto, para que los grupos de personas mayores puedan tener un lugar y un sitio donde reunirse para cultivar la amistad y la ayuda mutua”. Pero también “se abren las puertas de la Iglesia para que puedan orar. La oración, decía un maestro de teología espiritual de hace medio siglo, es el alma de todo apostolado”.

En referencia a la próxima JMJ que se celebrará en agosto en Madrid, señaló que “saldrá bien si hay muchas comunidades eclesiales que oren por los frutos de la jornada. La vida Ascendente, en sus grupos y realidades parroquiales y diocesanas, tienen en este momento una oportunidad excepcional de ejercitar ese apostolado de la oración, que además, en esa edad de la vida es una oración auténtica”.

Con su acogida, prosiguió, “la iglesia ha abierto un campo extraordinario de testimonio, de caridad, ejercida apostólicamente, que se refleja en la vida de la sociedad a través de la serenidad, el afecto sincero, la bondad y la benevolencia que tanto hace falta para vivir cristianamente la caridad, y que tanto necesita la sociedad de nuestro tiempo”.

Por eso, dijo que “la Iglesia se alegra de que Vida Ascendente haya nacido como una fórmula de experiencia cristiana, que se convierte en un testimonio apostólico del Sí a Cristo para los que la viven y lo conocen”.

Concluyó dando gracias por los 25 años de Vida Ascendente, y pidiendo al Señor que Vida Ascendente “no tenga miedo a entrar en la vida de las propias familias, de la sociedad, la comunidad política, la vida pública, porque puede ofrecer mucho trabajo y servicio en todos los ámbitos de la vida”.