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El arzobispo de Madrid en el centenario de la Cripta: «Madrid de nuevo se prepara ante un gran acontecimiento de la iglesia universal, constituida y centrada en los jóvenes»

Al cumplirse los 100 años de la Cripta de la Catedral de la Almudena, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió ayer una solemne celebración de la Eucaristía, concelebrada porel Obispo Auxiliar de Madrid, monseñor Fidel Herráez, y los miembros del Cabildo Catedral 

En su homilía, el cardenal recordó que en pocos meses se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, “que reunirá a jóvenes para ser testigos de Cristo y vivir una experiencia de comunidad donde se percibirá que el amor a Jesús transforma a las personas, a la sociedad, a la cultura y al mundo, y les abre el camino de la salvación y de la gloria”.

Según explicó, hace 100 años se consagraba la Diócesis de Madrid, que se separaba de la de Toledo, y por ello, se construía la Catedral de la Almudena. También, se construía en aquellos años el Seminario. Y es que “es imposible que haya comunidad cristiana e iglesia sin ministerio sacerdotal”.

En este sentido, señaló que así comenzaba la historia de la Cripta, el 31 de mayo de 1911, coincidiendo en el año la celebración en junio del Congreso Eucarístico Internacional. Ya en julio, “se consagraba aquí a España al sagrado corazón de Jesús.” “Dos devociones, para el cardenal, fundamentales: la de Cristo a través del misterio de su sagrado corazón y la vieja devoción a la Virgen”. “Así nace la diócesis de Madrid, profesando una fe firme en Cristo y junto a la Virgen”.

Subrayó que eran tiempos en los que “los problemas sociales, culturales y humanos de los madrileños, se asemejaban a los de España y Europa” y que preocupaba “la cuestión social, la solidaridad y la justicia”, en los años previos al estallido de la Primera Guerra Mundial. Para el cardenal, “problemas que afectaban más fundamental y profundamente a la familia, a los niños y a los jóvenes”.

“Han pasado 100 años y Madrid de nuevo se prepara ante gran acontecimiento de la iglesia universal, constituida y centrada en los jóvenes”, señaló. “La JMJ se convierte en la gran celebración de la Iglesia”, dijo, en un tiempo en que “las cuestiones y problemas sociales y económicos son graves, les afectan profundamente, pero donde el recuerdo de Dios y la fidelidad cristiana, más específicamente en España, se convierte en formas y modos no solo de no seguirla sino de negarla públicamente y hacer burla de ello”. “La familia y los jóvenes sufren mucho, quizá más que hace 100 años, desde el punto de vista moral y profundamente humano”. Por ello, la respuesta de la iglesia pasa por “evangelizar con mas fuerza, vigor y entrega que antes”.

Explicó que ante la JMJ, “el Papa nos invita a decir a jóvenes: Enraizar vuestras vidas, edificarlas en Cristo y vivir firmes en la fe”. Así, “el hombre encontrará salvación y bienaventuranza”, señaló, unas palabras que necesitan los jóvenes de nuestro tiempo ante la crisis económica, moral y espiritual que atraviesa la sociedad.
Finalmente, dio gracias a Dios por la consagración de la Cripta y por los 100 años de historia de la Archidiócesis, y concluyó pidiendo por los frutos y éxitos de la JMJ.