La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

¿Por qué no quieren ayudar a la mujer?

Esperanza Puente. Víctima del aborto

PSOE y BNG presumen de defender los derechos sociales, ¿de quienes? Por que los de todas las mujeres es evidente que no.

Sus políticas generan la muerte humana y la muerte moral de los ciudadanos, confundiendo maternidad con matanza

El pasado 25 de mayo se defendió en la Xunta Gallega la ley de Familias por el grupo parlamentario Popular, y fue criticado por el PSOE Y el BNG con argumentos falaces, retrógrados, y con un afán desmedido por que mueran gallegos/as de la manera más impune, horrible, demoledora y cobarde que existe: el aborto. Ni siquiera es comparable a la pena de muerte que se practica por desgracia en muchos pises del planeta.

¿A que tienen miedo, la Sra Beatriz Sestayo y el Sñr Carlos Aymerich? Sus políticas generan la muerte humana y la muerte moral de los ciudadanos, confundiendo maternidad con matanza. Las mujeres que no quieren ser madres no se quedan embarazadas, y las que se quedan embarazadas inesperadamente, MERECEN Y TIENEN DERECHO a ser informadas completa y verazmente de todas las alternativas existentes. ¿En que clase de libertad y de democracia creen estos señores/as del PSOE y BNG?

¿Por qué ese afán desenfrenado por apoyar el negocio del aborto indiscriminado? Según cifras oficiales el 95% de los abortos que se cometen en España -incluida Galicia-, se practican en centros privados sin ningún tipo de control administrativo o económico por parte de las administraciones públicas.

Dicen que esta ley boicotea normas estatales. ¿Acaso estas normas estatales, como la del aborto se preocupan de ayudar psicológica, médica, laboral y materialmente a una mujer con un embarazo inesperado? Si hacemos referencia a la ley de igualdad, me gustaría que estos defensores de derechos antidemocráticos, me explicaran donde está la libertad y la igualdad de una mujer ante un embarazo inesperado: ¿cuando el hombre que la ha embarazado, la amenaza con: “O ABORTAS O TE DEJO”?, ¿cuando los padres amenazan a sus hijas menores de 20 años que dependen de ellos con: “O ABORTAS O A LA CALLE”?, ¿cuando a una mujer trabajadora la amenazan con: “O ABORTAS O TE DESPIDO”?, ¿cuando en algún centro donde se practican abortos, después que la mujer ha firmado el consentimiento informado y en la mesa donde le van hacer el aborto se arrepiente, “LA SEDAN Y LA PRACTICAN EL ABORTO EN CONTRA DE SU VOLUNTAD”?.

En ninguno de estos momentos la “interrupción voluntaria del embarazo” en España y en el resto del mundo no existe. Siempre hay un condicionamiento, cuando no una coacción, por la que la mujer se ve abocada a participar en la muerte de su hijo, es decir a abortar. Para colmo, después de abocarlas, -con esas normas estatales tan progres al aborto-, es decir a la supresión violenta del embarazo, se desentienden por completo del sufrimiento que estas mujeres tendrán que arrastrar el resto de sus vidas, por culpa del aborto.

La Sra Sestayo, tacha el proyecto legislativo a debate de “regresivo” y “peligroso”. Regresivo es dejar a la mujer en pleno siglo XXI indefensa y desamparada ante la más absoluta liberación del hombre, que con las normas estatales progres, o bien le inhibe del 50% de su responsabilidad, o bien lo discrimina y lo desampara con respecto a su paternidad. ¿Igualdad, dónde?

El Sñr Aymerich acusa de “intervencionista” este proyecto ironizando con que “no se metan en la cama de los gallegos”. Intervencionista es que desde las administraciones públicas y sociales se presione, no informando, ni dejando a la mujer tiempo suficiente para que se informe y piense lo que realmente quiere ante un embarazo inesperado. Lo que no queremos las mujeres es que se enriquezcan a costa de la sangre de nuestros hijos inesperados y de nuestro sufrimiento condenado al silencio y la soledad.

Enhorabuena a la Consellería de Trabajo y Bienestar de la Xunta de Galicia, soy una mujer victima del aborto que está harta de esta progresía machista, arcaica, que no tiene argumentos para defender los postulados de la cultura de la muerte. Las mujeres necesitamos “el apoyo de la pareja, la comprensión de la familia y las ayudas de las administraciones públicas”.