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Manuel Ramos Corona, autor de “El Despojado” de Granada: “Lo más interesante de realizar tallas religiosas es el momento íntimo que uno vive con la imagen”

Manuel Ramos Corona, autor de “El Despojado” de Granada que procesionará en la IX estación del Via Crucis de la JMJ Madrid 2011 ha hablado sobre la importancia de las procesiones de Semana Santa y sobre la emoción que siente cuando está con la imagen. Dios está presente en cada una de las creaciones siempre de algún modo. El oficio de escultor religioso nunca ha sido muy numeroso pero quizá hoy en día sorprenda aun más conocer a un imaginero. Cómo no podía ser de otra manera Manuel Ramos Corona es sevillano y este año ha podido experimentar cómo una de sus obras servirá para la oración de una multitud de jóvenes de todo el mundo cuando se reúnan con el Sucesor de San Pedro este verano en la Jornada Mundial de la Juventud.
 

¿Cómo entiende las procesiones de Semana Santa dentro de su vida de fe?

 
Pues como un representación de la Pasión y muerte de Cristo. Que es lo que hacemos todos, intentar que cada representación de este motivo pues se traduzca en que la gente que lo vea viva esa Fe también a través de esa representación artística.

¿Qué sintió cuando supo la noticia de que su obra iba a procesionar delante del Papa?

 
Una emoción bastante grande, porque la verdad es que eso no lo piensa uno nunca. Siempre ves una distancia bastante grande entre tu entorno de trabajo, tu obra de producción, entre el entorno de España, por ejemplo, que nunca piensas que un obra tuya ni siquiera esté delante del Papa. Mucho menos procesionando a la manera clásica que se ve aquí. Ni que él esté dirigiendo un Via Crucis con esas imágenes. Lo cual pues claro la emoción de enterarte de que esa imagen se va a trasladar a un sitio dónde va estar el Papa y a través de ella va a orar… delante. Pues es bastante importante para un creyente, y mucho más para el autor de una obra de ese tipo, de esa envergadura.

¿Ha visto alguna vez al Papa?

 
Pues no, en persona no.

¿Va a estar en Madrid este verano cuando su obra procesione delante del Papa?

 
Pues me hace bastante ilusión ir. Espero que sí, que no surja nada, y que pueda estar allí.

¿Qué siente al estar al lado de autores como Gregorio Fernández o Francisco Salzillo?
La verdad es que una emoción bastante grande, porque ya a niveles artísticos son gente de bastante valía y el hecho de encontrarme allí entre ellos pues me emociona bastante, sobre todo participando en este acto. Y cómo creo pensar parece ser que casi soy el único escultor que queda en activo de toda la nómina de escultores… no en activo, sino vivo.
Sino vivo además ¿no? Entonces pues claro es una cosa de más importancia todavía porque parece que en ese aspecto casi represento a mi oficio, a mi trabajo de escultor religioso. Represento con mi persona a todos ellos a la vez, con esa obra artística.

En Madrid va a haber jóvenes de todo el mundo que quizá no hayan tenido noticia jamás de que en España la Semana Santa se celebra de esta manera. ¿Usted cree que les va a ayudar a rezar el ver su obra y las de los demás escultores?

Yo creo que sí, que ellos encontraran una visión completamente distinta, tal vez. Siempre también con la visión abierta que deben traer. Porque claro cada persona vive su Fe de una manera y según el sitio de donde sea la identifica con cosas determinadas. Lo que aquí en España pensamos que es una cosa muy natural, tal vez para una persona de otro sitio no identifica incluso ni con una imagen sino con una cruz, simplemente, o un pensamiento. Si ellos vienen abiertos a esa forma de expresión religiosa que tenemos aquí en España a través de las imágenes de Semana Santa, creo que sí se pueden identificar. Porque lo que sí está claro es que a través de ellas se vive aquí la fe fuerte. Puede llamar mucho la atención, sobre todo el aspecto de que es un Via Crucis de tamaño natural, yo creo que eso no se conoce casi en ningún sitio fuera de España. Hay Via Crucis, claro, pero el típico que se pone en la pared o el azulejo que está en las calles, pero un Via Crucis de esta envergadura, estación a estación, no lo ha visto nadie nunca que no sea en el entorno de las cofradías.

En todas las JMJ hay un Via Crucis, ¿está a favor de que en esta ocasión que tiene lugar la JMJ en España el Via Crucis se celebre de esta manera?

 
Yo sí, hombre es un aspecto novedoso e interesante. Teniendo en cuenta que la religiosidad en España se manifiesta principalmente a través de esta expresión. Entonces, como tal y siendo en España el Via Crucis en este caso, pues lo veo interesante que se conozca cómo se vive aquí la fe a través de estas procesiones.

¿Cómo hizo la composición de esta obra? ¿Cómo trabaja? ¿Mira las Escrituras?

Evidentemente la inspiración tiene que venir a través de allí, que es lo que conocemos o lo poco conocemos de ese momento. De todos los textos evangélicos y de la información que se puede dilucidar a través de la interpretación de estos textos. Después ya, a niveles personalistas de cada figura pues también un poco de estudio histórico de las formas de vestimenta, de las formas de estar. Incluso a niveles de fisonomía, presentar fisonomías propias de la zona. Todo eso es un estudio bastante grande que se hace a la hora de componer un misterio. A niveles artísticos el desarrollo la escenografía propia del momento de tratando siempre de darle protagonismo a la escena de Jesucristo que, en este caso, está siendo despojado para ser crucificado. Allí es donde más se recrea ese momento. Apareciendo aquí personajes propios de la Pasión como es El Cirineo que está depositando la Cruz en el suelo. María Magdalena que está en el entorno de Monte Calvario y que aparece allí también presenciando ese momento. Varias cosas y escenas dentro de la misma escena que son las que se componen para que quien lo vea, pueda vivir ese momento efectivamente.

¿Entiende su trabajo como un modo de oración?


Pienso que lo más interesante de realizar tallas religiosas es el momento íntimo que uno vive con la imagen. Porque siempre cuando tallas, por ejemplo una imagen de un Cristo, te pones en el momento de la Pasión que está viviendo Jesús allí. Y eso lo identificas, y dialogas, te pones en el momento en el que pasa esa acción que es la que te hace tal vez que salga la parte más devocional de la imagen. Ahí se aparta tal vez un poco lo que es la técnica y la escultura en sí y sí se pone de manifiesto el diálogo íntimo entre el imaginero y la talla religiosa.

Ha habido pintores de reyes pero usted eligió ser artista de Dios, es decir, su trabajo es lograr representar a Dios. ¿Cree que el arte, aunque no sea religioso, y Dios, tienen alguna relación?
Yo creo que sí. Algo tiene que haber de contacto, aunque hagas cosas que no tengan nada que ver. Porque el hecho de desarrollar el trabajo plástico de que las imágenes se expresen técnicamente de esa forma… siempre tú tienes que tener un punto interior al nivel del alma. Ahí tiene que estar Dios por algún lado, no creo yo que incluso la persona que reniegue en ese aspecto se quede desvinculada de esa manifestación divina. Porque no cabe duda que es algo especial el hecho de desarrollar sobre un bloque de madera, sobre piedra, sobre cualquier otro material una expresión artística, aparte de que la persona lo identifique, lo lleve dentro, eso tiene que venir de algo.