La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Rechazo a cumplir la ley

Cuando CiU ganó las elecciones autonómicas, nos preguntamos si el nuevo Gobierno iba a dedicarse a los asuntos que afectan a la vida real de los ciudadanos, o si seguiría profundizando en las políticas identitarias. No puede negarse que el Gobierno de Mas está haciendo serios esfuerzos de ajuste, pero como el propio Presidente se ha encargado de explicar, Cataluña se cobrará tanto esfuerzo con un nuevo pacto fiscal que respete sus peculiaridades.

Mientras eso llega, CiU ha decidido que si bien hay que cumplir con los acuerdos en materia fiscal, no es preciso acatar las sentencias judiciales en materia lingüística. Así, el Parlamento de Cataluña ha sancionado el proyecto de inmersión lingüística que prohíbe el uso del castellano como lengua vehicular. De este modo se niega a obedecer las sentencias del Tribunal Supremo. La decisión es grave porque en un Estado de Derecho las instituciones públicas están sometidas al imperio de la Ley. Y los nacionalistas, una vez más, se niegan a acatar este principio. Pero fueron otros quienes empezaron. Montilla alardeó de este modo de comportamiento y el propio Presidente Zapatero abrió la veda cuando fue capaz de proclamar que ninguna disposición podría contrariar lo acordado en el Parlamento catalán. Estamos ante un nuevo conflicto en el que los derechos y las libertades salen perdiendo.