La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Musulmanes y cristianos en Pakistán

El Vaticano fue ayer escenario de un emotivo encuentro del Papa con el nuevo encargado de las minorías religiosas en Pakistán, Paul Bhatti, que ha sucedido en la tarea a su hermano Shahbaz, asesinado semanas atrás por haberse opuesto a la ley de blasfemia que ha condenado a muerte a la joven Asia Bibi. El encuentro ha recordado al mundo no sólo un crimen que ya ha sido perdonado por la familia de la víctima, sino la firme voluntad del Papa y de la minoría cristiana paquistaní de mantener abierto el diálogo interreligioso a pesar de la ola de fanatismo islamista que se ceba con la minoría cristiana. El nuevo ministro pidió expresamente al Papa que siga apoyando el empeño de los cristianos paquistaníes por el respeto de sus derechos, convencido de que está en juego el futuro pacífico del país y la estabilidad social. Se ha sabido, además, que el asesinado Shahbaz Bhatti había puesto en marcha un proyecto de centro de diálogo en el que cristianos y musulmanes pudieran orar por separado para después reunirse en un espacio común.

En esta tarea, Bhatti cuenta con el apoyo expreso del Gran Iman de Lahore que ayer le acompañó en su encuentro con el Papa, y también del propio Gobierno paquistaní, aunque se vea desbordado por el fanatismo de los integristas. Pero en este contexto acaso lo más importante sea que los gobiernos occidentales se manifiesten con mucha más contundencia a favor de la libertad religiosa, verdadero fundamento de los derechos humanos, no solo en Pakistán sino en todo el mundo islámico. Esa es la clave de la convivencia y el progreso.