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Monseñor Barrio espera que el 800 aniversario de la Catedral avive «la conciencia de pertenencia a la comunidad eclesial»

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio Barrio, ha confiado este jueves en que la celebración del octavo centenario de la Consagración de la Catedral de Santiago sirva para «avivar» la conciencia «de presencia y de pertenencia a la comunidad eclesial diocesana» entre los creyentes.

En una Carta Pastoral de más de 20 páginas remitida a los fieles con motivo de esta efeméride, Julián Barrio ha explicado que la conmemoración debe además «promover la espiritualidad de la comunión», una espiritualidad que «exige vivir la caridad», es decir, «vivir y experimentar el amor divino que el Espíritu del Padre y del Hijo derrama en nuestros corazones para que nuestras relaciones fraternas puedan imitar, de forma lejana pero auténtica, los vínculos trinitarios».

«El sentimiento de la comunión sólo puede desplegarse en el ámbito de la verdad y en la obediencia de la fe», ha indicado el arzobispo, que ha considerado este acontecimiento «una ocasión providencial» para que «todos los fieles» de la Archidiócesis «den gracias a Dios por el don de la fe» y se preocupen «por transmitirlo a las generaciones de niños y jóvenes que se ven inmersos en situaciones de inclemencia para acogerlo».

Por ello, monseñor Barrio Barrio ha rechazado «contemplar con indiferencia» a «muchos bautizados que no se integran mediante una fe activa y el culto sacramental en la vida» de las parroquias y ha instado a los fieles a extender a ellos la «pasión apostólica» para «invitarlos a vivir en plenitud la vida de la gracia en la comunión eclesial».

Homenaje a la catedral

En sus palabras a los fieles, Julián Barrio ha recordado que esta efeméride es «significativa para toda la comunidad diocesana», para «la ciudad en la que se asienta la ‘Iglesia madre’ de la Diócesis», y «para toda la Iglesia, hoy más atenta que nunca a esta meta universal de peregrinación».

Por ello, ha mostrado su deseo de «homenajear» a la Catedral, a la que ha considerado «maestra, cuando explica la fe a través del Pórtico de la Gloria; hospitalera, cuando acoge al peregrino cansado por los agobios y las incertidumbres de la vida; y guardiana, que vela ante la tumba de Santiago Apóstol».

Además, el arzobispo ha afirmado que cuidar la estructura arquitectónica y el conjunto artístico de la Catedral para «transmitirlos en las mejores condiciones posibles a quienes vengan detrás» es «un objetivo permanente».

«Desde el punto de vista espiritual y religioso, durante estos años de mi pontificado, he intentado acrecentar su vigor y vitalidad llamando a orar en ella, especialmente en las grandes solemnidades del año litúrgico», ha señalado Julián Barrio, que, en todo caso, no ha minusvalorado la «relevancia insustituible» de las parroquias.