La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Momentos que ayudan a recomponer esa vasija interior, en la que llevamos a Dios…

«Lañas II. El día a día con Dios» es un libro que nos ayuda a rezar, a acercarnos a Dios, a reflexionar e incluso a superar los trances de nuestra vida. Su coautora, junto a D. Juan Pedro Ortuño, Carmen Álvarez Alonso, habla para Análisis Digital de cómo surgió la idea de publicar un segundo volumen, prologado por el director del semanario Alfa y Omega, Miguel Ángel Velasco. “Cuando nos decidimos a publicar Lañas I, no imaginábamos que iba a hacer tanto bien a la gente”, señala Carmen Álvarez Alonso, quien relata que en este nuevo libro “hemos incorporado novedades que pueden ser de mucha ayuda tanto para la oración personal como para las parroquias”

Autor:………Carmen Álvarez Alonso y Juan Pedro Ortuño

Editorial:…..Gesedi

Valoración:Muy bueno


Entrevista a Carmen Álvarez Alonso: “Lañas sólo pretende ayudar a poner a Dios en el centro de nuestro día a día, donde nos jugamos nuestra santidad y nuestra felicidad” ¿Por qué “Lañas”? Hasta no hace mucho tiempo, existía el oficio de los lañadores, dedicados a unir con lañas, o grapas de hierro, esos objetos de barro y loza, que se rompían y agrietaban por el uso diario. También nosotros somos, como decía san Pablo, frágiles vasijas de barro, que nos rompemos interiormente cuando nos pueden el afán y los agobios del día a día. Quizá sin que nos demos cuenta, el desorden, el activismo, las prisas, van haciendo añicos nuestra relación con Dios y se nos desparrama por muchas grietas nuestra vida interior. Estas «Lañas» pretenden ser momentos que ayuden a recomponer esa vasija interior, en la que llevamos a Dios. Son «lañas» pensadas para que nos ayuden a rezar, con la sencillez y la transparencia de quien sabe encontrar a Dios en las cosas pequeñas, y sabe elevarse hacia Él a partir de los “pucheros” de cada día, es decir, de esas cosas tan cotidianas y menudas que tejen nuestro día a día. ¿Se puede comparar una “laña” con una oración? Sí. Las «lañas» son momentos para la oración, para la conversación con Dios, para la reflexión personal, para acercarnos al Evangelio, para renovar nuestros propósitos de conversión, para sanar heridas interiores… Muchos lectores nos han comentado que estas páginas interpelan mucho y llegan a todos, porque están escritas desde la experiencia personal. Lo que dicen estas «lañas» nos pasa a todos… Acaba de publicarse el segundo volumen ¿Cómo ha recibido el público el primer volumen de “Lañas”? Nunca pensamos en escribir ningún libro y, mucho menos, imaginábamos que Lañas I iba a tener la enorme repercusión que ha tenido. Cuando nos decidimos a publicar el primer volumen, tampoco imaginábamos que iba a hacer tanto bien a la gente. Todo surgió de manera muy informal, cuando empezamos a mandar por correo electrónico, a unos pocos amigos y conocidos, esas pequeñas consideraciones diarias. Poco a poco se fue corriendo la voz y empezaron a llegar muchísimas direcciones de correo, de gente que quería recibir esas «lañas» diarias. Muchos de ellos nos escribían correos agradeciendo las reflexiones y nos pedían con insistencia que las recopiláramos en un libro, para no tener que estar almacenando los textos en una carpeta del escritorio en el propio ordenador. Así, después de resistirnos un poco a meternos en este lío, nos decidimos a publicar el primer volumen, sin medios de publicidad o de difusión, y en pocos meses hemos tenido que hacer ya la tercera edición. ¿Qué novedades aporta el segundo volumen en relación con el primero? Las «Lañas» van siguiendo el ritmo del tiempo litúrgico, las principales fiestas litúrgicas, pero no se ciñen al evangelio diario. En este segundo volumen, hemos incorporado novedades que pueden ser de mucha ayuda tanto para la oración personal como para las parroquias. Las Letanías a la Virgen Madre comentadas, sirven para todo el mes de mayo; algunas de esas letanías son inventadas, pero otras están tomadas de libros litúrgicos muy antiguos. Luego siguen las Letanías a la humanidad de Cristo, con las que podemos acompañar nuestra devoción al Sagrado Corazón durante todo el mes de junio. Las Invocaciones al Espíritu Santo, también originales, están pensadas para rezar al Espíritu Santo durante los días de la cincuentena pascual. Las Letanías para pedir la humildad, se inspiran en las que escribió y tantas veces rezó el Venerable Rafael Merry del Val, pero las hemos aumentado y adaptado un poco desde la propia experiencia y reflexión personal. El libro termina con la parte titulada El día a día con Dios, con lañas dedicadas a pasajes del Evangelio, o a temas relacionados con la vida cristiana, tal como hicimos en el primer volumen. Eso sí: hemos procurado mantener en los dos volúmenes el estilo sencillo y directo, lleno de cercanía humana, un estilo que nace de la normalidad que habitualmente marca el camino espiritual de tantos cristianos. ¿Cada uno puede inventarse sus propias “lañas”? Cada uno es una vasija única ante Dios y cada uno tiene sus propias grietas. Así que cada uno puede inventarse sus propias «lañas». Pero, al final, te das cuenta de que a todos se nos vierte el agua de Dios más o menos por los mismos agujeros. Y, es verdad que en esto no existen recetas, pero, a medida que te vas adentrando en el Evangelio, te das cuenta de que esa Palabra de Dios ilumina y sana la realidad de todo hombre. En realidad, sólo Dios puede ser el único Lañador del corazón del hombre, porque Él es nuestro alfarero. De las que ha escrito, ¿cuáles son las que más le han gustado? Como se suele decir, todas tienen «su aquél». Todas te dicen algo, y no una vez, sino todas las veces que vuelves a releerlas. Todas son para disfrutar, pues todas han sido escritas al hilo de la propia experiencia. Cualquier cristiano, que se haga preguntas en su vida, encuentra lañas. ¿En qué puede ayudar el libro a quien lo lea para afrontar su día a día? El libro sólo pretende acercar a Dios, ayudar a poner a Dios en el centro de nuestro día a día, en esas cosas y trajines de cada día, en los que nos jugamos nuestra santidad y nuestra felicidad. A los que se hacen preguntas, estas Lañas ayudan a buscar respuesta; pero, a los que no se hacen preguntas, porque quizá viven un cristianismo demasiado acomodado y correcto, o porque quizá ni siquiera sienten el mínimo interés por las cosas de Dios, estas Lañas pueden interpelarles, y mucho.