La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa recuerda a todos los cristianos perseguidos y realiza un llamamiento por la paz y la seguridad en Kirguizistán

Como cada domingo, el Papa Benedicto XVI presidió, desde la ventana de su despacho privado en el Vaticano, el rezo mariano del Ángelus, durante el cual evocó la ceremonia de ayer en la que ordenó presbíteros a catorce diáconos para la Diócesis de Roma.

El Santo Padre evidenció el significado de la Cruz recordando en especial a los cristianos perseguidos por el mundo, y ha realizado un llamamiento por la paz en Kirguizistán Deteniéndose en primer lugar en la ceremonia, el Santo Padre recordó el significado del sacramento del orden presbiteral, que “manifiesta por parte de Dios, su cercanía a los hombres, y por parte de quien lo recibe, la plena disponibilidad a transformarse en instrumento de esta cercanía, con un amor radical a Cristo y a la Iglesia”. “También a nosotros –señaló el Papa- Jesús nos recuerda que para ser sus discípulos es necesario apropiarnos del poder de su Cruz”. En este sentido, Benedicto XVI evocó las palabras de san Máximo el Confesor, que decía: “el signo que identifica el poder de nuestro Señor Jesucristo es la Cruz que Él ha llevado a sus espaldas”. “Coger la Cruz significa comprometerse para derrotar el pecado que obstaculiza el camino emprendido hacia Dios, acoger cotidianamente la voluntad del Señor, y ampliar la fe sobre todo ante los problemas, las dificultades y los sufrimiento.

Su Santidad Benedicto XVI

Su Santidad Benedicto XVI

El Santo Padre recordó en concreto la figura de la santa carmelita Edith Stein que testimonió este ejemplo en tiempo de persecuciones. Precisamente a todos los perseguidos en la época actual el Papa dirigió unas palabras de aliento: “También en nuestros días son muchos los cristianos en el mundo que, animados por el amor hacia Dios, cargan cada día con la Cruz tanto de las pruebas cotidianas, como de las procuradas por la barbarie humana, que a veces solicita el valor del extremo sacrificio. Que el Señor done a cada uno de nosotros la confianza en la esperanza en Él, seguros que, siguiéndole, llevando nuestra Cruz, lograremos con Él la luz de la Resurrección”.

Por último el Pontífice confió a la materna protección de la Virgen María a los nuevos sacerdotes, para que sean siempre discípulos fieles, valientes testigos de la Palabra de Dios, y administradores de sus Dones de salvación. Y tras el rezo mariano del Ángelus y el responso por los fieles difuntos, Benedicto XVI realizó un apremiante llamamiento por la paz y la seguridad en Kirguizistán, uniéndose a cuantos sufren la tragedia, y asegurándoles su oración. “Invito además, a todas la comunidades étnicas del país a renunciar a cualquier provocación o violencia, y pido a la comunidad internacional que se movilice para que las ayudas humanitarias puedan llegar a las poblaciones afectada

Asimismo Benedicto XVI recordó que ayer Naciones Unidas celebra la Jornada Mundial del Refugiado, con el fin de llamar la atención sobre los problemas de cuantos dejan su tierra de manera forzada, y llegan a lugares donde esperan que se les reconozca su dignidad y sus derechos fundamentales, ofreciendo al mismo tiempo su contribución a la sociedad de acogida. “Recemos para que, en una reciprocidad justa, se responda de manera adecuada a estas expectativas y muestren el respeto que nutren por la identidad de las comunidades que les reciben”. Como es tradicional el Papa finalizó el Ángelus saludando en diferentes idiomas a todos los presentes. En polaco el Santo Padre recordó en su oración el Capítulo de Varmia, que celebra el jubileo de su fundación hace 750 años. Mientras que en español, éstas fueron sus palabras. “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que se unen a esta plegaria mariana, también a través de la radio y la televisión. La liturgia de hoy nos llega con la pregunta de Jesús a sus discípulos: ¿Quién decís que soy yo? A ella se puede dar una respuesta acertada sólo tras haberla aprendido de Él, escuchando su palabra, imitando su vida, encontrándolo personalmente en los sacramentos y en la oración. Que la Virgen María nos ayude en esta apasionante búsqueda para descubrir a quien es nuestra alegría y nuestra salvación. Feliz Domingo”.